El cantante de música regional colombiana Alan Ramírez canceló su participación en un evento en Soacha tras ser atacado con piedras durante su llegada al centro de eventos del Centro Democrático. El incidente, calificado como un acto violento, generó pronunciamientos tanto del artista como del expresidente Álvaro Uribe, quien acusó a sectores políticos adversos y relacionó el hecho con una supuesta instigación política.
Ramírez había confirmado su participación en el concierto en la mañana del viernes 6 de febrero, invitando al público a acudir y expresando su entusiasmo por participar en el evento político. Sin embargo, la tarde del mismo día, su autobús fue atacado con piedras por algunos asistentes, por lo que el artista comunicó a través de Instagram su tristeza y aclaró que su labor profesional no tiene afiliación política.
En su comunicado, el cantante explicó que fue invitado simplemente por motivos laborales y que no tiene relación con decisiones políticas. Aseguró que, pese al ataque con piedras desde dos camionetas, tanto él como su equipo salieron ilesos y que los daños materiales no son comparables con la integridad física de las personas.
El incidente fue aprovechado por Uribe, quien mediante un video en la red social X, denunció que el ataque fue promovido por movimientos opositores y culpó al gobierno del presidente Gustavo Petro y al senador Cepeda. Uribe afirmó: “Les traían a ustedes una gran sorpresa. Les traían a Alan Ramírez, que venía a cantarles al pueblo soachuno, pero fue recibido con piedras”, vinculando el acto de violencia con temas políticos a nivel nacional.
Tras la cancelación, tanto el artista como su equipo recibieron mensajes de apoyo, mientras que la comunidad local expresó su desilusión por la suspensión del evento esperado. Sin embargo, las declaraciones del exmandatario generaron un debate en redes sociales, con opiniones divididas acerca de las acusaciones y la responsabilidad política en los hechos.
Diversos usuarios en plataformas como Twitter cuestionaron la narrativa de Uribe, algunos sugiriendo que la violencia no debe ser relacionada con actores políticos específicos y otros defendiendo la posición del cantante de mantenerse alejado de polémicas políticas.
El episodio en Soacha refleja la tensión política que permea el país, donde incidentes de violencia se mezclan con acusaciones y debates públicos, poniendo en evidencia las divisiones existentes en la sociedad colombiana.