Desde el 1 de enero de 2026, Alemania puso en marcha la modalidad de pensión activa, que permite a jubilados mayores de 67 años trabajar y recibir hasta 2,000 euros mensuales libres de impuestos. La reforma, diseñada para garantizar la sostenibilidad del sistema de pensiones ante la escasez de mano de obra, facilita que las personas mayores compaginen trabajo y pensión sin restricciones de ingresos adicionales ni limitaciones para reincorporarse a empleos previos, según informó el Parlamento alemán.
La ministra de Trabajo, Bärbel Bas, calificó la medida como un incentivo para retener talento experimentado y ofrecer mayor flexibilidad a los empleadores. Añadió que eliminar las barreras para reincorporarse al mismo puesto ayuda a mantener la continuidad laboral de quienes desean permanecer activos. La reforma fue aprobada tras un intenso debate político, motivado por la necesidad de cubrir vacantes en sectores como ingeniería, sanidad, transporte y administración pública.
Carsten Linnemann, portavoz de la Unión Demócrata Cristiana, afirmó que la pensión activa favorecerá la captación de personal especializado y permitirá a los jubilados obtener ingresos adicionales sin afectar los beneficios sociales existentes. La aprobación en el Bundestag contó con 318 votos a favor, 224 en contra y 53 abstenciones, reflejando opiniones divididas sobre el alcance de la medida.
El Partido Socialdemócrata (SPD) resaltó la importancia de estabilizar el nivel de pensiones para proteger el poder adquisitivo de los jubilados. Mientras tanto, en comparación con otros países europeos, la pensión activa alemana ofrece un incentivo fiscal más explícito, similar a las deducciones en Suecia y las bonificaciones en Dinamarca por pensiones diferidas.
La legislación vigente permite a los jubilados combinar salario y pensión hasta por 2,000 euros mensuales sin tributar ese monto adicional. La flexibilización para reincorporarse al empleo beneficia especialmente a empresas que requieren perfiles especializados y busca mantener personal veterano en áreas clave del mercado laboral.
A pesar de los avances, persisten dudas sobre la interacción con otros impuestos y beneficios sociales, así como sobre los requisitos técnicos y administrativos para acceder a la pensión activa. También hay interrogantes sobre la coordinación con seguros médicos y la normativa local para unificar beneficios.
El paquete legislativo incluyó además medidas como la extensión de créditos de crianza para padres de hijos nacidos antes de 1992, con la prolongación del reconocimiento de hasta tres años, y la mantención del nivel mínimo de pensiones en el 48% del salario previo hasta 2031.Asimismo, se prorrogó la suspensión del mecanismo de ajuste del “factor de sostenibilidad”, que ajusta la evolución de las pensiones según la relación entre cotizantes y jubilados.
El costo estimado por el Bundestag para mantener la estabilidad del sistema de pensiones supera los 120,000 millones de euros en los próximos 15 años, con revisiones previstas para 2031, considerando la evolución demográfica y económica. La viabilidad futura del sistema dependerá de recomendaciones de una comisión de expertos, cuyo trabajo apunta a fortalecer la sostenibilidad de la jubilación pública. Parlamentarios y analistas coinciden en que mantener el equilibrio financiero y demográfico será un desafío central para Alemania en materia de pensiones.