¿Sabías que en Apaxco, municipio al norte del Estado de México, sus habitantes viven bajo una constante sombra de amenazas químicas y de salud? Desde hace años, la expansión de la industria cementera y calera en la región no solo ha transformado el paisaje, sino que también ha puesto en jaque la salud de sus residentes.
Cada día, toneladas de residuos químicos son emitidos al ambiente, afectando cultivos, aguas y la calidad de vida de quienes habitan en la zona. Los vecinos no esconden su preocupación: aseguran que el gobierno local ha sido claramente omiso ante estos problemas, dejando que la contaminación siga su curso sin medidas efectivas de control.
Las colonias de Apaxco enfrentan problemas de salud en pulmones, piel y ojos. ¿La causa? La expansión descontrolada de empresas cementeras, marmolerías y fabricantes de azulejos, cuya actividad genera una capa persistente de polvo gris que cubre techos, ropa y hasta las aguas almacenadas.
Investigaciones periodísticas y los propios testimonios de los vecinos revelan que las chimeneas industriales operan incluso fuera del horario establecido, aumentando así la incertidumbre sobre los niveles reales de contaminación.
La situación se agrava porque la Dirección de Medio Ambiente ha sido criticada por no cumplir con los compromisos del Plan de Desarrollo Municipal. Solo se limita a emitir notificaciones administrativas, sin realizar inspecciones exhaustivas ni solicitar informes actualizados sobre las emisiones de las empresas.
Por si fuera poco, la falta de transparencia en la información pública es alarmante: no se divulgan permisos ambientales, ni las manifestaciones de impacto ni las actas de verificación emitidas por las autoridades estatales y federales. ¿Hasta cuándo seguirán permitiendo que la salud y la seguridad de los habitantes de Apaxco estén en juego?