¿Sabías que en el Estado de México, en promedio, se reporta una explosión relacionada con pirotecnia cada mes? Durante los primeros seis meses de 2025, estas emergencias han dejado un saldo de 25 personas lesionadas y 2 fallecidas. ¿Qué está causando esta alarmante situación?
Municipios como Tultepec, Almoloya de Juárez, Zumpango, Mexicaltzingo y Chimalhuacán encabezaron la lista de lugares afectados, con al menos una explosión en cada uno. Solo en Tultepec, en ese mismo periodo, se atendieron dos emergencias graves. Chimalhuacán registró la mayor cantidad de lesionados, con nueve personas heridas tras una explosión el 16 de enero. Les siguen Tultepec, con nueve heridos en tres incidentes distintos, y Mexicaltzingo, con tres lesionados en un solo evento.
Pero, ¿qué riesgos enfrentan las comunidades por esta tradición?
La producción, venta y distribución de artículos pirotécnicos generan ingresos para muchas familias, pero también incrementan exponencialmente los peligros. El crecimiento urbano desordenado y la cercanía de talleres a zonas habitadas hacen que la población esté cada vez más vulnerable.
¿Y qué dice la autoridad? El 'Programa Preventivo Artificios Pirotécnicos 2025' revela que en estas explosiones perdieron la vida dos personas y 25 más resultaron heridas. La Secretaría General de Gobierno del Estado de México y la Coordinación General de Protección Civil advierten que la falta de educación en manejo seguro y la cercanía de talleres a viviendas incrementan los accidentes.
En el Estado de México existen 858 fabricantes y comerciantes de pirotecnia distribuidos en 57 municipios. La necesidad de una coordinación eficiente y recursos adecuados es crucial para prevenir estos sucesos.
Tultepec, conocida como la capital nacional de la pirotecnia por su tradición artesanal de más de 200 años, y otros municipios como Almoloya de Juárez, Amecameca, Axapusco, Ozumba, Texcoco y Zumpango, mantienen viva esta actividad que, si bien es parte de sus tradiciones, requiere medidas estrictas de seguridad.
El decreto es claro: garantizar que la utilización, almacenamiento y transporte de fuegos artificiales se haga bajo protocolos estrictos para proteger vidas y bienes. La cultura de prevención y responsabilidad compartida es vital para que las fiestas y tradiciones puedan disfrutarse con confianza y tranquilidad.
¿Estamos haciendo lo suficiente para reducir estos riesgos? La respuesta está en la educación, la regulación y en apostar por una tradición segura, porque una explosión cada mes no puede seguir siendo la normalidad en Edomex.