A pocos días de que el Senado debata la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, diputados de la oposición expresan su preocupación por la ausencia de negociaciones directas con el oficialismo. La comunidad legislativa señala que la falta de diálogo con los bloques en Diputados y la concentración de negociaciones con gobernadores generan incertidumbre en la aprobación del proyecto.
El miércoles pasado, el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, se reunió con los jefes de bloques para organizar la discusión del nuevo Régimen Penal Juvenil. Sin embargo, algunos referentes políticos manifestaron que la estrategia del oficialismo, que privilegia las negociaciones con gobernadores, no asegura un tratamiento integral del proyecto en ambas cámaras.
Además, los bloques en Diputados, caracterizados por su heterogeneidad y menor disciplina, no forman parte de las conversaciones con los gobernadores, lo que mantiene en vilo la aprobación del paquete legislativo. Desde la oposición, sectores que podrían sumar apoyos, como Encuentro Federal y la Coalición Cívica, no han sido contactados formalmente.
Un diputado de la Unión Cívica Radical (UCR) admitió ante Infobae que no existe un trabajo conjunto con la Cámara de Senadores y que, de forma personal, ya ha contactado a pares en la otra cámara para resolver temas pendientes, como la derogación del estatuto del periodista. Sin embargo, destacó que no hay una coordinación estructural en las negociaciones.
Por su parte, algunos sectores radicales consideran que la reforma laboral ya fue debatida ampliamente en los últimos 15 años, por lo que argumentan que los puntos clave ya están socialmente consolidados.
El cronograma legislativo también preocupa. Las sesiones extraordinarias concluyen el 27 de febrero, y dado el feriado de carnaval, solo habrá reuniones limitadas para dictámenes el 13 de febrero, lo que reduce las oportunidades de discusión y exposición de expertos. Para sortear este obstáculo, los libertarios evalúan extender las sesiones por decreto hasta el 28 de febrero.
Patricia Bullrich, líder de la coalición de Milei en el Senado, afirmó que las negociaciones están '95% cerradas', pero reconoció que aún hay temas pendientes relacionados con los acuerdos con gobernadores, especialmente en aspectos fiscales del proyecto. En particular, los artículos que reducen impuestos como el impuesto a las ganancias afectarían la recaudación de las provincias en aproximadamente un billón de pesos.
Mientras tanto, el gobierno asegura que la rebaja de impuestos tendrá un impacto fiscal del 0.65% del Producto Interno Bruto (PBI), con una proporción menor que recaerá en provincias y nación, y que se compensará con un aumento en la actividad económica y la formalización de 400 mil empleos.
Varios gobernadores expresaron que apoyarían en términos generales la reforma laboral, pero rechazaron el capítulo fiscal en votación en particular, lo que mantiene abierta la negociación en los últimos días previos a la sesión en el Senado.