El mercado de alquiler temporario en la Ciudad de Buenos Aires experimentó un incremento significativo en la oferta, alcanzando cerca de 35,000 unidades a fines de 2023, lo que representa un aumento del 32% en comparación con 2021, dos años después de la derogación de la Ley de Alquileres. Este crecimiento se produce en un contexto de reducción en la demanda internacional de turismo, que cayó un 20% en ese período, debido a la normalización del mercado cambiario y la eliminación del subsidio implícito que favorecía a los visitantes extranjeros.
Desde 2021, la oferta de propiedades para alquiler temporario en la ciudad ha concentrado principalmente en zonas como Palermo, Recoleta, San Nicolás y Belgrano, que reúnen cerca del 60% de las publicaciones, gracias a su conectividad, atractivos urbanos y servicios. La tarifa promedio en el sector oscila en torno a los USD 34 por noche, variando según la ubicación, el tamaño y los amenities del inmueble.
Sin embargo, un análisis revela que casi un tercio de las propiedades no registraron reservas en el último año, y la mitad de las unidades reportaron menos de 30 noches ocupadas, reflejando un exceso de capacidad y una rentabilidad limitada en el sector.
El descenso en la demanda internacional ha impactado la rentabilidad comparada con ciudades como Río de Janeiro, donde el alquiler promedio en diciembre de 2025 era de USD 72 por noche, o Nueva York, que mantiene tarifas elevadas debido a regulaciones estrictas sobre alquileres temporarios. La regulación en esas urbes incluye requisitos de registro, limitaciones en la duración de los alquileres y restricciones en las viviendas residenciales.
En contraste, la Ciudad de Buenos Aires se distingue por su marco normativo flexible, sin barreras de entrada ni restricciones en la actividad, lo que favorece una oferta amplia y segmentada. Esta flexibilidad, junto con una política de cielos abiertos y la expansión de vuelos internacionales directos, demuestra la capacidad de la capital argentina para adaptarse a cambios de mercado y absorber mayor demanda a largo plazo.
De acuerdo con informes del sector y análisis de expertos, el crecimiento en oferta y la disminución del turismo internacional seguirán moldeando el mercado de alquiler temporario en Buenos Aires, queriendo atender principalmente a una demanda local y regional, mientras que la capital mantiene su posición competitiva frente a otras ciudades latinoamericanas y mundiales.