Antes y después de la tragedia: la lucha continua en Ternópil frente a la barbarie de Putin

20/11/2025 05:31 | 2 min de lectura

Antes y después de la tragedia: la lucha continua en Ternópil frente a la barbarie de Putin

¿Alguna vez te preguntaste qué pasa cuando una ciudad que vive del saber y la vida cotidiana enfrenta la destrucción total en una sola noche? La ciudad de Ternópil, en el oeste de Ucrania, conocida por su riqueza cultural, académica y social, se convirtió en escenario de un horror indecible cuando en plena madrugada del miércoles, misiles y drones rusos arrasaron un edificio residencial, dejando un saldo de 26 muertos, entre ellos tres niños, y 22 desaparecidos.

Desde entonces, las calles que antes vibraban con la actividad universitaria y comercial están en silencio, rotas por el eco de las detonaciones. En la noche y en el día, más de 230 socorristas, de nueve regiones diferentes, desafían el cansancio y las condiciones peligrosas, removiendo entre los escombros a las víctimas. Sin maquinaria pesada, solo con manos firmes y mucha esperanza, los rescatistas avanzan contra el reloj.

El presidente ucraniano, Volodímir Zelensky, no ha escatimado palabras para agradecer a quienes trabajan sin descanso: "Han estado casi 24 horas en el terreno; su esfuerzo merece reconocimiento". Pero, ¿puede aliviar ese agradecimiento el dolor de quienes han perdido todo? La escena de la mañana del jueves muestra la magnitud de la tragedia: personal de emergencia, grandes excavadoras, camiones llenos de escombros, y a escasos metros, un refugio improvisado donde los habitantes buscan consuelo y primeras ayudas bajo un cartel que grita 'Punto de Invencibilidad'. La imagen es dura, pero revela la tenacidad de una comunidad que, aunque desgarrada, no se rinde.

Ternópil no solo es un centro administrativo y educativo, sino también un hervidero de vida estudiantil, con sus universidades y la prestigiosa escuela médica, que atraen a más de 225,000 habitantes antes del ataque. La ciudad, como muchas otras en Ucrania, se encuentra en medio de una ofensiva que no distingue entre civiles y militares. La Fuerza Aérea ucraniana reporta que Rusia lanzó en una sola noche 476 drones y 48 misiles, afectando múltiples regiones y causando daños irreparables en infraestructura y servicios básicos en ciudades como Kharkiv.

Mientras tanto, Moscú niega haber dirigido sus ataques contra objetivos civiles y afirma que sus bombardeos responden a ofensivas ucranianas en territorio ruso. Ucrania, por su parte, exige más apoyo internacional para proteger a su población y sus recursos, especialmente con el invierno a la vuelta de la esquina.

La escena en Ternópil es de miedo, vulnerabilidad y resistencia. Los equipos de rescate, los voluntarios y los afectados muestran que, pese a la barbarie, no están dispuestos a doblegarse. La búsqueda continúa, con la esperanza de encontrar a alguien con vida, mientras la comunidad, aferrada a sus símbolos y tradiciones, llora a los que se quedaron en la noche que jamás olvidarán. ¿Qué más puede hacer una ciudad herida para seguir luchando? Solo el tiempo dirá, pero su espíritu indomable ya deja una marca imborrable en la historia moderna de Ucrania.

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