La migración en las fronteras terrestres de Argentina enfrenta el desafío de equilibrar la movilidad legítima con el control de flujos irregulares en extensas áreas fronterizas con Bolivia, Paraguay, Brasil y Chile. La geografía variada y la infraestructura limitada dificultan labores de patrullaje y vigilancia constante. En los últimos años, estas zonas han registrado un aumento en pasos no habilitados, movimientos nocturnos, tráfico de mercancías sin declarar y actividades vinculadas al contrabando y crimen organizado transnacional.
Las fronteras ya no son solo líneas en un mapa, sino espacios definidos por datos provenientes de imágenes satelitales, biometría y algoritmos predictivos. Estas tecnologías están transformando la noción de soberanía, y en Argentina, especialmente en cruces con Bolivia y Paraguay, se están implementando sistemas de biometría avanzada, reconocimiento facial y GeoAI.
El reconocimiento facial, por ejemplo, ya no consiste en cámaras comparando rostros de forma básica, sino en redes neuronales que codifican matices invisibles al ojo humano, generando en segundos un ‘vector-identidad’ que puede compararse con bases nacionales, Interpol o alertas tempranas sobre movimientos sospechosos. En zonas con condiciones adversas, como pasos en Bolivia donde el polvo, la luz intensa y el paso vecinal complican la captura de imágenes, estos sistemas alcanzan precisiones del 85% al 92%, procesos rápidos que no requieren contacto físico y que permiten gestionar grandes volúmenes de información.
La integración de la GeoAI permite detectar patrones y anomalías con mayor precisión que la vigilancia tradicional, identificando rutas clandestinas, cambios en la vegetación o actividades sospechosas en ríos y caminos secundarios. Esto optimiza recursos al activar alertas relevantes, permitiendo a las fuerzas de seguridad enfocarse en intervenciones prioritarias.
Un cuadro comparativo entre tecnologías biométricas e inteligencia territorial en las fronteras argentinas evidencia que, mientras el reconocimiento facial mediante IA es eficiente en multitudes, las huellas dactilares son más confiables en ámbitos con bases de datos, y el análisis de marcha, aunque menos preciso, puede ser útil cuando no se reconoce un rostro. La GeoAI, por su parte, detecta cambios territoriales con una precisión del 88% al 94% y predice rutas o secuencias de eventos atípicos.
La incorporación de estas tecnologías, combinadas con monitoreo satelital, permite fortalecer la gestión fronteriza en Argentina y otros países. Los satélites Sentinel-1, Sentinel-2 y Sentinel-3 de la plataforma Copernicus, en colaboración con la CONAE, ofrecen capacidades específicas para detectar en clima adverso, cambios en vegetación y actividad nocturna, respectivamente. Esto diversifica y fortalece la vigilancia en las fronteras, permitiendo acciones concretas, como la detención de un implicado en actividades narcoterroristas en Villazón, Bolivia, gracias a operativos conjuntos.
Aunque en muchos pasos formales los controles migratorios funcionan adecuadamente, la mayor presión se da en corredores informales. Las tecnologías avanzadas mejoran la identificación, reducen la necesidad de intervención constante, agilizan el flujo de personas y facilitan auditorías y cooperación internacional.
Diversos países, como Estados Unidos, España, India y Brasil, ya aplican biometría, GeoAI y monitoreo satelital para mejorar sus controles de frontera, enfrentando desafíos en gobernanza de datos, infraestructura y protección de la información. La clave para Argentina será invertir en normativas robustas, auditorías externas y sistemas de rendición de cuentas que permitan aprovechar estas innovaciones sin comprometer derechos ni la seguridad.
Con una gestión tecnológica adecuada, Argentina puede consolidarse como líder regional en control fronterizo, articulando la adopción de sistemas inteligentes, interoperables y predictivos, que sean efectivos, legítimos y responsables. El reto central será garantizar que la modernización tecnológica se traduzca en fronteras más seguras, eficientes y respetuosas de los tratados internacionales.