La Oficina del Departamento de Justicia de Estados Unidos confirmó la detención de Derrick Callella, un hombre residente en California, por intentar extorsionar a la familia de Nancy Guthrie, desaparecida en Arizona en febrero de 2026. Callella fue acusado de enviar mensajes de texto mediante servicios de telecomunicaciones solicitando un rescate en bitcoin, utilizando tecnología que oculta su identidad, en el contexto de la desaparición de Guthrie, cuya situación mantiene en alerta a las autoridades.
Nancy Guthrie, madre de la presentadora de NBC Savannah Guthrie, fue vista por última vez la noche del 31 de enero, tras asistir a una cena en la casa de su hija en Tucson; días después, se reportó su desaparición, y las investigaciones indican posible secuestro tras hallar rastros de sangre y la desactivación de cámaras en su vivienda. La policía también reportó que su sistema de monitoreo detectó movimiento minutos después de su salida, en la madrugada, sugiriendo que pudo haber sido forzada a salir.
Según información del FBI y documentos judiciales, Callella envió mensajes a la familia Guthrie exigiendo pagos en bitcoin a cambio de información sobre la localización de Nancy Guthrie. Los textos, que simulaban ser notas de rescate legítimas, fueron enviados a través de VOIP, tecnología que permite ocultar la identidad del remitente. Tras rastrear la cuenta, las autoridades identificaron a Callella en el sur de California, quien admitió haber enviado los mensajes sin tener contacto previo con la familia ni relación alguna con la desaparición.
El acusado, registrado en California, también había obtenido información de la familia mediante búsquedas en internet y seguía la cobertura mediática del caso antes de participar en la extorsión. En su declaración, Callella afirmó que su intención solo era observar la reacción de la familia, sin ningún vínculo con el secuestro real.
Mientras tanto, la desaparición de Nancy Guthrie continúa bajo investigación, considerada un posible secuestro. La familia, que ha solicitado colaboración ciudadana, permanece en contacto con las autoridades. La investigación oficial revela que no hay pruebas de vida ni contacto directo con los presuntos captores, y la policía ofrece una recompensa de 50 mil dólares por información.
El caso ha puesto en evidencia los riesgos asociados con las tecnologías VOIP y la anonimidad en delitos de extorsión digital en situaciones de crisis. Callella enfrenta cargos federales por intento de extorsión y uso de dispositivos de telecomunicaciones para amenazas, permaneciendo en custodia mientras continúa el proceso legal en Los Ángeles. La policía y el FBI continúan evaluando posibles vínculos y la existencia de otros implicados en el caso.
Este incidente ha generado un debate sobre la seguridad digital y la protección de datos en casos de desapariciones, al mismo tiempo que mantiene en marcha la búsqueda de Nancy Guthrie y refuerza la colaboración entre agencias para prevenir y atender incidentes similares.