El 6 de febrero de 1993, Nueva York despertó con una noticia impactante: la muerte de Arthur Ashe, el primer tenista afroamericano en conquistar títulos de Grand Slam y símbolo de la lucha contra la segregación racial. Ashe, quien falleció a los 49 años por neumonía relacionada con el sida contraído tras una transfusión de sangre contaminada, dejó un legado que trasciende el deporte.
Nacido en Richmond, Virginia, en 1943, Ashe enfrentó desde su infancia las duras leyes de segregación racial en Estados Unidos. A pesar de las limitaciones, desarrolló una carrera ejemplar en el tenis, logrando abrir camino en un deporte históricamente restringido a blancos de clases altas. Su talento, disciplina y compromiso social lo condujeron a convertirse en símbolo de cambio y igualdad.
Su formación en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), bajo la mentoría de Walter Johnson, fue clave para perfeccionar su técnica y ampliar su horizonte social. Ashe fue pionero al convertirse en el primer afroamericano en integrar un equipo de Copa Davis en Estados Unidos y en ganar el Abierto de Estados Unidos en 1968, momento en que desafió las barreras raciales en el tenis.
Durante su carrera, conquistó siete títulos individuales de Grand Slam, incluyendo el US Open, el Abierto de Australia y Wimbledon, además de 18 en dobles. También fue un activo defensor de los derechos civiles, impulsando la creación de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP) y denunciando públicamente las leyes del apartheid en Sudáfrica, lo que contribuyó a su aislamiento internacional.
Tras su retiro en 1980 debido a problemas cardíacos, Ashe dedicó su vida a la enseñanza y el activismo social. Fundó el Liga Nacional Junior de Tenis y participó en campañas contra el racismo y las políticas migratorias injustas. En 1988, reveló su diagnóstico de VIH, y en 1992 se convirtió en portavoz para la lucha contra el sida, promoviendo campañas de concientización en un contexto de fuerte estigmatización.
Su compromiso social llevó a la creación del Arthur Ashe Institute for Urban Health, destinado a mejorar la salud en comunidades urbanas vulnerables. Ashe fue reconocido como Deportista del Año por Sports Illustrated y dejó una obra escrita con sus memorias, "Days of Grace".
Su legado va más allá de los trofeos: su vida ejemplar cambió percepciones sobre la igualdad, el acceso a la salud y la dignidad en el deporte y en la sociedad. En sus cuatro décadas de carrera, acumuló más de 76 títulos, pero su verdadera victoria fue promover los valores de justicia e inclusión, inspirando a generaciones futuras.