¿Has oído hablar de una muerte que ha generado más preguntas que respuestas? Eso es exactamente lo que ocurrió en el penal de Nezahualcóyotl, donde familiares y activistas protestaron con un ataúd frente a la cárcel, exigiendo justicia por la muerte de Francisco N. ¿Qué se sabe realmente sobre su fallecimiento?
El pasado 29 de diciembre de 2025, en el estado de México, integrantes del colectivo ‘No más presos inocentes’ se congregaron afuera del Centro Penitenciario y de Reinserción Social Neza-Bordo para exigir claridad en la causa de la muerte de Francisco N., quien supuestamente murió dentro del reclusorio.
Las autoridades iniciales dijeron que el deceso fue por un posible infarto, pero los protestantes no aceptan esa versión sencilla. Acusan una serie de omisiones, contradicciones y falta de información clara sobre las circunstancias en las que ocurrió el fallecimiento. ¿Fue realmente un infarto o algo más grave?
Durante la manifestación, familiares y defensores de derechos humanos pidieron una investigación independiente que aclare qué sucedió realmente. La presencia del ataúd en la protesta no fue casual; buscaba poner en evidencia la gravedad del caso y evitar que pase a la impunidad.
Este evento ha puesto sobre la mesa un problema serio: México cuenta con una de las poblaciones penitenciarias más grandes del país, con más de 30,000 personas privadas de su libertad en condiciones críticas, sobrepoblación y poca vigilancia.
Según datos del INEGI y del Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social, las cárceles mexicanas enfrentan deficiencias en seguridad, atención médica y prevención de violencia, riesgos que pueden derivar en muertes no esclarecidas en los internos.
Por ahora, las autoridades del sistema penitenciario del Estado de México no han emitido un comunicado oficial más allá de la protesta. Se desconoce si se abrirá una carpeta de investigación formal, pero lo cierto es que la sociedad exige respuestas claras y justicia.