El presidente de Honduras, Nasry 'Tito' Asfura, sostuvo este sábado su primera reunión bilateral con el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, en Mar-a-Lago, Florida. La visita señala una estrategia del nuevo gobierno hondureño para mejorar las relaciones con Washington, principalmente en temas de aranceles, inversión y migración. El encuentro busca reducir los aranceles impuestos por EE. UU. a productos hondureños, especialmente en el sector de arneses, que enfrenta gravámenes del 25 %, afectando la competitividad, el empleo y la recaudación fiscal en Honduras.
Según fuentes oficiales, la visita forma parte de un esfuerzo por abrir canales de diálogo con Estados Unidos para proteger las remesas, impulsar la inversión extranjera y fortalecer la cooperación en seguridad y comercio. Asfura viajó acompañado de un equipo técnico con el objetivo de negociar condiciones comerciales más favorables, en un contexto donde países vecinos como El Salvador y Guatemala ya lograron modificaciones en sus tarifas.
El encuentro, que tuvo lugar en la residencia del expresidente Trump en Florida, fue anunciado como un acto de carácter político y diplomático de gran relevancia, considerado uno de los primeros movimientos internacionales del mandatario hondureño desde su toma de posesión el pasado 27 de enero. La cita también abordó temas relacionados con la migración, la lucha contra el crimen organizado y la protección de remesas, que sustentan a millones de hogares en Honduras.
La canciller Mireya Agüero subrayó que no se firmarán acuerdos formales en esta reunión, sino que se trata de un primer diálogo para posicionar intereses y abrir una etapa de relaciones directas y pragmáticas. La delegación hondureña incluyó representantes del Departamento de Estado de EE. UU., destacando la importancia de este intercambio diplomático.
Desde el punto de vista económico, Honduras busca facilitar el acceso preferencial a su mercado en EE. UU., incentivar inversiones en infraestructura, energía y agricultura, y crear más empleos. Además, el gobierno insiste en la prioridad de proteger los derechos de los hondureños en EE. UU. y mantener el flujo de remesas, sin abordar de inmediato el tema del Estatus de Protección Temporal (TPS).
Expectativas en Tegucigalpa son altas, con sectores empresariales y políticos confiados en que los resultados de la reunión propicien un aumento en exportaciones, menos barreras comerciales y mayor certidumbre económica. También se busca posicionar a Honduras como un ‘puente natural entre las Américas’, aprovechando su ubicación estratégica para atraer proyectos de largo plazo y fortalecer su papel en foros multilaterales relacionados con migración, seguridad y comercio.
El carácter simbólico y la naturaleza directa de esta reunión marcan un precedente y podrían facilitar futuras negociaciones más ágiles en temas clave que impactan a empresas, productores y familias hondureñas, fortaleciendo así su situación económica y diplomática en la región.