El número de periodistas muertos por el bombardeo israelí contra el Hospital Nasser en el sur de Gaza aumentó a cinco, tras el fallecimiento del reportero independiente Ahmed Abu Aziz, quien colaboraba con diversos medios de comunicación, según la oficina de comunicación del Gobierno de Hamás.
El Ministerio de Sanidad de Gaza confirmó que los fallecidos en el ataque, que consistió en dos impactos dirigidos al último descansillo de la escalera de incendios del edificio Al Yassine, fueron cinco. Este lugar era frecuentado por informadores que realizaban grabaciones en vivo.
Imágenes difundidas por la televisión egipcia Al Ghad muestran a cinco personas en la parte superior de la escalera, entre ellas periodistas y trabajadores de rescate, todos impactados por los ataques. Los reporteros muertos son Hossam Al Masri, camarógrafo de Reuters; Mohamed Salama, de Al Jazeera; Mariam Abu Daqqa, de la agencia AP; y Moaz Abu Taha, de NBC. Cuatro de los identificados aún no han sido formalmente reconocidos.
Además de los periodistas, entre las víctimas hay un estudiante de Medicina de sexto año, un empleado de seguridad del complejo, Muhammad Mansour Al-Ajili, y un bombero de la Defensa Civil de Gaza, Imad Abdul Hakim Al-Shaer. En el operativo de rescate, siete trabajadores de la Defensa Civil resultaron heridos.
El Ministerio de Sanidad informó que el ataque inicial fue dirigido al cuarto piso del Hospital Nasser, seguido de un segundo impacto en el momento en que las ambulancias acudían para asistir a los heridos y cadáveres.
Hasta el momento, el Ejército de Israel no ha proporcionado una respuesta oficial sobre el bombardeo. La ONG de salud en Gaza catalogó el ataque como un 'horrible crimen', calificándolo como un acto que dañó la operación del único hospital público en funcionamiento en el sur de Gaza.
Según un comunicado del Ministerio, la cifra total de muertos en el ataque asciende a 20, que incluyen personal médico, pacientes, periodistas y miembros de la defensa civil, además de decenas de heridos. La cadena de eventos generó pánico, caos y la interrupción de servicios médicos esenciales, privando a los afectados de su derecho a recibir atención.