El artista puertorriqueño Bad Bunny arribó a Argentina en medio de una gran expectativa por sus tres shows en el Estadio River Plate, ubicados en el barrio de Núñez. La serie de conciertos, que marca su regreso luego de su histórico show en el Super Bowl y de recibir tres premios Grammy, promete una puesta en escena innovadora que reunirá a miles de seguidores del país y del extranjero.
Actualmente, Bad Bunny se encuentra hospedado en el exclusivo Palacio Duhau, en Recoleta, en un operativo de seguridad extremado diseño por su equipo de prensa y protección. A las afueras del hotel, las fans se congregaron en vigilia, intentando captar una imagen del artista, en uno de los eventos con mayor mobilización previa en la historia de sus presentaciones en Buenos Aires.
El cantante fue visto en su primera salida en el país acompañado por su equipo y, fiel a su referencia por mantener su privacidad, se cubrió completamente con gorra, capucha, lentes y pañuelos que ocultaban su rostro. Se desplazó por la ciudad en silencio, Limitando su exposición a los medios y al público, en una estrategia habitual en sus estadías.
Mientras que en el estadio Más Monumental, los preparativos se desarrollan a toda velocidad, destacando la instalación de La Casita, una réplica de vivienda típica de Puerto Rico que ha sido un símbolo en sus giras recientes. La estructura funciona como un segundo escenario dentro del estadio, donde el artista interpreta temas más íntimos como parte del espectáculo, creando un ambiente que remite a la vida cotidiana puertorriqueña, entre vecinos, música y convivencia.
El show, caracterizado por un despliegue técnico multimedia, promete ser uno de los eventos musicales más destacados del país, consolidando la presencia de Bad Bunny como uno de los artistas latinoamericanos de mayor impacto cultural y musical. La expectativa crece conforme se acerca la fecha de los conciertos, y el ambiente en Buenos Aires se carga de entusiasmo y curiosidad.
En medio del hermetismo de sus movimientos fuera del escenario, la llegada del artista y los preparativos en el estadio reflejan la magnitud de su éxito y la influencia que tiene en la cultura popular argentina. La noche de los conciertos no solo será un espectáculo musical, sino también una muestra del impacto global del artista y de su capacidad para conectar con audiencias diversas.