El artista puertorriqueño Bad Bunny arribó a Buenos Aires en medio de la expectativa por sus próximos conciertos en el estadio Monumental de River Plate, donde miles de fanáticos esperan vivir experiencias musicales únicas. Antes de sus presentaciones, el cantante disfrutó de una exclusiva cena en el restaurante NESS, ubicado en la calle Grecia 3691, en la que participó en una cata de vinos argentinos y degustó platos típicos del país. La visita de Bad Bunny fue previa a su show en el Movistar Arena, donde fue a escuchar a Yandel y elevar aún más la expectativa por su espectáculo en el estadio de River Plate.
La llegada del artista se llevó a cabo bajo un estricto operativo de seguridad, que incluyó recorridos previos para garantizar su protección. Pese a su carácter reservado, el puertorriqueño se mostró relajado, charlando con el equipo del restaurante y haciendo bromas durante toda la noche. Su visita incluyó una degustación de vinos de diferentes regiones argentinas, entre ellas Jujuy, Patagonia, San Juan, Mendoza y Salta, que culminó con la adquisición de dos botellas.
Durante la velada, se sirvieron diversos platos, entre ellos pan a las brasas, chipirones con salsa huancaína negra, cerdo con chili crisp, arroz con queso Lincoln y brócoli, además del postre favorito de Bad Bunny: un flan de halva. El artista quedó tan sorprendido con el sabor del postre que pidió dos porciones adicionales para llevar a su hotel, el Palacio Duhau, ubicado en Recoleta, uno de los alojamientos más exclusivos de la ciudad.
El chef y dueño de NESS, Leo Lanussolen, compartió detalles sobre la visita en una entrevista con Teleshow, destacando que el artista disfrutó especialmente del pan a las brasas y del flan, mostrando interés en llevarse varias porciones. La presencia de Bad Bunny en Buenos Aires ha generado gran expectación y atención, sumando un capítulo más a su estadía en la ciudad, donde sus movimientos son seguidos de cerca por los seguidores y medios locales.
Mientras tanto, en el hotel, grupos de fans mantienen la esperanza de encontrarse con su ídolo, a pesar de los fuertes operativos de seguridad. La banda está hospedada en una de las residencias más lujosas del barrio de Recoleta, en un operativo diseñado para garantizar su protección ante el intenso interés que genera en Argentina.