El Banco de la República alertó sobre los riesgos asociados a la estrategia de manejo de la deuda pública implementada por el Gobierno nacional para 2025. La institución aseguró que, aunque la medida pueda ofrecer beneficios a corto plazo, incrementa las vulnerabilidades futuras. La advertencia fue entregada en respuesta a una solicitudes del representante Óscar Darío Pérez Pineda, quien solicitó detalles sobre las operaciones de deuda y liquidez del Estado, aunque las actas completas permanecen reservadas, algunos extractos revelan las preocupaciones técnicas del banco central.
El Gobierno ha incrementado la emisión de Títulos de Tesorería (TES), recompras de bonos, intercambios de deuda antigua por nueva y operaciones internacionales con bancos en el extranjero para obtener dólares y convertirlos en pesos, todo con el fin de financiar gastos públicos. Sin embargo, el Banco de la República advierte que una parte significativa de esa nueva deuda está concentrada en plazos cortos, lo que obliga al Estado a pagar o refinanciar esos compromisos en un periodo cercano. Si en el futuro las tasas de interés suben o las condiciones del mercado se deterioran, los costos de financiamiento podrían aumentar.
El documento, divulgado públicamente esta semana y inicialmente reportado por La FM, explica cómo el banco central ha ajustado sus proyecciones ante los cambios en la estrategia fiscal del Gobierno. Uno de los aspectos más delicados es el uso de garantías internacionales para obtener dólares, ya que esto implica entregar títulos de deuda, recibir divisas y tener la obligación de devolverlas en el futuro. En caso de que el tipo de cambio sea más alto en ese momento, la operación podría resultar más costosa.
El análisis también revela que las proyecciones de ingresos fiscales se han tenido que modificar varias veces durante el año debido a que la recaudación, especialmente en rubros como la retención en la fuente, no cumplió con las metas establecidas. Esto ha obligado al Estado a acudir más al mercado para cubrir gastos. Además, existen altas incertidumbres sobre cómo terminará el año en términos de liquidez y cómo comenzará 2026, dado que la Tesorería ha estado activa en la compra y venta de títulos, canjes y movimientos entre pesos y dólares, complicando previsiones precisas.
Para la ciudadanía, esto se traduce en un aumento en el uso de la deuda pública como mecanismo de financiamiento, con instrumentos que podrían generar presiones adicionales en el futuro si los ingresos no crecen al ritmo esperado o si el entorno económico internacional se vuelve adverso. Aunque el Banco de la República no cuestiona la legalidad ni la facultad del Gobierno para realizar estas operaciones, sí advierte que esta estrategia incrementa los riesgos de refinanciamiento y exposición al dólar, lo que puede afectar la estabilidad si se presentan shocks económicos.
Finalmente, la institución reafirmó que continuará monitoreando el impacto de estas medidas en la liquidez del sistema financiero y en la estabilidad macroeconómica. Aunque la política monetaria es independiente, las decisiones fiscales ejercen una influencia directa en las condiciones del mercado, las tasas de interés y la confianza de los inversionistas.