La baronesa Carmen Cervera ha decidido poner en alquiler su residencia en Palma de Mallorca, una mansión de 2,400 metros cuadrados ubicada en el barrio de El Terreno, a los pies del Castillo de Bellver. La propiedad, que en el pasado estuvo en el mercado por más de 6 millones de euros, se encuentra ahora disponible para alquiler de larga duración, con una tarifa mensual de 16,000 euros y un mínimo de un mes de estancia.
El anuncio, difundido a través del portal Idealista y gestionado por El Terreno Inmo, destaca la ubicación privilegiada de la villa, que ofrece vistas al mar, al puerto de Palma y a la catedral. La finca se asienta en una colina con pinares, y su construcción original data de 1867, siendo una de las primeras residencias emblemáticas en esa ladera amplia y soleada, con una profunda renovación en los años noventa.
La propiedad cuenta con un patrimonio protegido, lo que obliga a mantener intacta su estructura original, fachadas y cubiertas. La residencia principal tiene aproximadamente 730 metros cuadrados distribuidos en tres niveles, con cinco dormitorios, cinco baños, espacios comunes abiertos y una terraza en la azotea con vistas panorámicas.
Complementan la propiedad dos edificaciones independientes para invitados, cada una con un dormitorio y baño, además de un apartamento separado para el personal. El exterior presenta un extenso jardín con piscina, rincones singulares como una cueva con estalactitas, y el conjunto busca atraer a una clientela internacional de alto poder adquisitivo que valore privacidad y proximidad al centro urbano.
El interior combina un estilo mediterráneo contemporáneo, con paredes blancas, tonos cálidos y detalles en azul que rememoran el entorno marítimo. Grandes ventanales conectan los espacios con el jardín, y el mobiliario refleja una mezcla de tradición y modernidad, creando un ambiente elegante y sereno.
Este inmueble está ligado a la historia personal de la baronesa Cervera, quien adquirió la propiedad en la década de los 90 junto a su esposo, el industrial y coleccionista Heini Thyssen, para usarla como refugio estival. Con el tiempo, los viajes disminuyeron tras pérdidas cercanas y la casa dejó de ser un punto frecuente de reuniones familiares. La villa se puso en venta en 2017, y tras múltiples rebajas, su precio inicial de 6.5 millones de euros se redujo a aproximadamente 4.9 millones, sin concretar todavía una venta.