En los últimos meses, los países de la OTAN en Europa han reportado un aumento en la presencia de globos de contrabando procedentes de Bielorrusia, cargados principalmente con tabaco y otras mercancías ilegales. Estas incursiones en el espacio aéreo de países fronterizos como Lituania y Polonia representan una nueva modalidad de tráfico ilícito que preocupa a las autoridades regionales.
Lituania ha reconocido el incremento en la llegada de estos globos y ha protestado formalmente ante Bielorrusia, tras detectar violaciones al espacio aéreo ocurridas entre el 27 y 28 de enero de 2026. El gobierno lituano calificó estas acciones como "graves violaciones del derecho internacional". En respuesta, ha anunciado una inversión de un millón de euros para promover soluciones tecnológicas que permitan interceptar y desactivar estos globos con mayor eficacia.
Por su parte, Polonia ha detectado un aumento significativo en la operación de globos de contrabando y ha reportado incursiones nocturnas a su territorio desde finales de enero. Las Fuerzas Armadas polacas han señalado que estas incursiones, inicialmente aisladas, están en aumento y constituyen una amenaza creciente para la seguridad aérea y la estabilidad regional. Las autoridades polacas han impuesto restricciones temporales en el espacio aéreo y detenido a presuntos responsables de estas operaciones.
Las interpretaciones oficiales vinculadas a estas incursiones sugieren que algunos globos podrían utilizarse para tareas de reconocimiento y seguimiento de las defensas aéreas polacas, en un contexto de escalada de tensión en la región. Desde el gobierno de Donald Tusk, se ha expresado la sospecha de que estos globos forman parte de una estrategia de guerra híbrida, la cual busca desestabilizar la región en coordinación con Rusia y Bielorrusia.
La Unión Europea ha respondido ampliando las sanciones contra Bielorrusia, que se suman a las medidas existentes contra Rusia desde el inicio del conflicto en Ucrania en 2022. La situación ha llevado a una mayor vigilancia en las fronteras y a la coordinación entre los países aliados para mitigar las amenazas planteadas por estos métodos de contrabando y espionaje aéreo.