Brasil y Rusia realizan por primera vez en ocho años su Comisión Bilateral de Alto Nivel, alimentando inquietudes sobre las intenciones estratégicas de Putin

05/02/2026 06:30 | 3 min de lectura

Brasil y Rusia realizan por primera vez en ocho años su Comisión Bilateral de Alto Nivel, alimentando inquietudes sobre las intenciones estratégicas de Putin

Brasil acoge en San Pablo la octava edición de la Comisión Bilateral de Alto Nivel con Rusia, después de un retraso de ocho años y pese a las sanciones internacionales por la invasión de Rusia a Ucrania. La reunión, liderada por el vicepresidente Geraldo Alckmin y el primer ministro ruso Mijaíl Mishustin, busca fortalecer la cooperación estratégica, industrial y energética entre ambos países. Además, Mishustin se reunirá con el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, quien también conversó telefónicamente con Vladimir Putin para definir los temas de la cumbre. El encuentro refleja el interés de Rusia por ampliar su presencia en Brasil, en sectores clave como minería de uranio, energía nuclear, petróleo, fertilizantes y defensa.

Las delegaciones oficiales comenzaron a arribar a Brasilia con vuelos especiales del Kremlin, como el avión Ilyushin Il-96-300, que según informes, transportaba personal de alto nivel y equipo militar. La presencia de estos aviones, que han evitado el espacio aéreo europeo cerrado a Rusia por sanciones, ha generado preocupación por posibles intentos de reincrementar la influencia de Moscú en América Latina.

Durante la reunión preparatoria, ambos países manifestaron su interés en ampliar inversiones y proyectos conjuntos, especialmente en tecnología, infraestructura, seguridad, energía y agricultura. Asimismo, se abordaron temas internacionales como la situación en Venezuela y la necesidad de mantener la región como zona de paz, además del fortalecimiento del papel del BRICS en la gobernanza global.

Analistas advierten que la dinámica de la cumbre puede indicar una estrategia de Rusia para sustituir su presencia en Venezuela por mayor influencia en Brasil, un centro estratégico en Sudamérica. En ese contexto, Rusia ha mostrado interés en colaborar en el sector nuclear brasileño, incluyendo la exploración y explotación de uranio y litio, recursos vitales para la transición energética y la industria nuclear.

Brasil, que posee una de las mayores reservas de uranio del mundo y una importante producción de litio, ha consolidado su capacidad en energía nuclear, evidenciado por acuerdos con empresas como Rosatom. Sin embargo, las relaciones con Rusia en el sector energético también conllevan riesgos geopolíticos, incluyendo posibles interrupciones en el suministro de fertilizantes, del que Brasil depende en un 23% de Rusia, y en las relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

En el ámbito de defensa, fuerzas rusas ya participaron en eventos en Brasil y han expresado interés en ampliar su presencia en la región, lo que genera preocupaciones sobre un aumento en la dependencia y vulnerabilidades del país latinoamericano. La reciente visita del ministro brasileño de Minas y Energía a Rusia y los acuerdos en el sector nuclear marcan el impulso de esas alianzas.

El foro empresarial brasileño-ruso, que inicia hoy, busca ampliar las inversiones en fertilizantes, energía, defensa y otras áreas, evitando sanciones internacionales y profundizando la cooperación, pese a que Brasil mantiene una posición de no adherirse formalmente a las sanciones contra Rusia. Precisamente, la relación entre ambos países en el comercio bilateral en 2025 alcanzó los 10,9 mil millones de dólares, con exportaciones brasileñas de carne, café y soja a Rusia, y compras brasileñas de petróleo y fertilizantes.

No obstante, expertos advierten sobre los riesgos de una mayor alianza con Moscú, incluyendo la posible dependencia del mercado ruso en recursos estratégicos como uranio, litio y energía, y el impacto en las relaciones con Estados Unidos y otros países occidentales. Además, las relaciones diplomáticas en el contexto internacional, incluyendo la visita presidencial de Lula a Washington, enmarcan un escenario complejo, donde las alianzas con Rusia podrían afectar la política exterior brasileña.

En síntesis, la Comisión Bilateral de Alto Nivel refleja el interés de Rusia en consolidar alianzas en América Latina, mientras que Brasil debe equilibrar su relación con Occidente y sus intereses estratégicos, en un momento de tensiones internacionales y movimientos diplomáticos que marcarán su política exterior en los próximos años.

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