Las acciones de empresas tecnológicas en Wall Street han registrado fuertes caídas esta semana, debido a la creciente influencia de la inteligencia artificial (IA) en el sector. Mientras en los últimos años la IA impulsó valoraciones récord, ahora genera preocupación entre inversores y está provocando cambios en las estrategias corporativas. Analistas de Barclays y Evercore ISI revelaron a The New York Times que casi la mitad de los compromisos de deuda de aproximadamente 45,000 millones de dólares de las Business Development Companies (BDC) vencerán en 2030 o posteriormente, lo que aumenta la incertidumbre sobre su solvencia ante la aceleración tecnológica. La semana se intensificó tras el lanzamiento por parte de Anthropic, una firma de San Francisco, de herramientas de software gratuitas y de código abierto que automatizan tareas como atención al cliente y servicios legales. Estas soluciones, accesibles para cualquier usuario, amenazan con reemplazar modelos de negocio en el sector del software y modificar su estructura interna. La preocupación se extendió tras conocerse que Amazon planea invertir 200,000 millones de dólares en IA y otras áreas, un monto 50,000 millones superior a las estimaciones previas, lo que provocó una caída superior al 7% en sus acciones. Alphabet (Google) anunció un presupuesto de hasta 185,000 millones de dólares para 2023, y Meta, 135,000 millones, en gran parte destinados a potenciar sus capacidades en inteligencia artificial. Especialistas califican esta tendencia como el “apocalipsis SaaS”, dado que empresas de software por suscripción como LegalZoom, LexisNexis y Thomson Reuters han visto caer sus valores en torno a un 20% en lo que va del año. Salesforce acumula una bajada del 25% en el último mes. El CEO de OpenAI, Sam Altman, advirtió que las liquidaciones de acciones en empresas SaaS continuarán a medida que estas adoptan nuevos modelos de software. La transformación también impacta en el sector creativo, con herramientas de Adobe y Figma retrocediendo un 9% y 17% respectivamente, ante dudas sobre su resistencia a la automatización con IA. En hardware, la demanda de memoria RAM, clave para dispositivos con IA, ha tensionado el mercado de chips. Qualcomm, fabricante de procesadores, expresó incertidumbre por el encarecimiento de la memoria, y sus acciones cayeron cerca del 20% en 2024. En el ámbito financiero, fondos de inversión y préstamos ligados a firmas de software muestran volatilidad; por ejemplo, un fondo gestionado por VanEck registró una caída del 5% en 2024 y del 20% en el último año. Ares Management y Blue Owl Capital, pese a resultados positivos, enfrentan descensos en sus cotizaciones de más del 20% y 16%, respectivamente. El co-director ejecutivo de Blue Owl, Marc Lipschultz, aseguró que la firma sigue sin señales de alerta, con una visión optimista ante el panorama actual.