Cancelar compromisos sociales no siempre genera ansiedad, revela estudio internacional

13/02/2026 17:00 | 2 min de lectura

Cancelar compromisos sociales no siempre genera ansiedad, revela estudio internacional

Un estudio realizado por investigadores de la Escuela Noruega de Economía y la Escuela de Negocios Alpina GEM revela que la percepción social sobre cancelar planes con amigos, colegas o familiares suele estar exagerada; la tolerancia ante estas acciones es mayor de lo que muchos creen. La investigación, que involucró a aproximadamente 400 adultos en Estados Unidos, mostró que la mayoría de las personas subestiman cuánto valoran los demás la flexibilidad en los compromisos sociales.

El experimento consistió en presentar a los participantes escenarios en los que un amigo, vecino o colega cancelaba en el último minuto una cita, como una cena o un evento público, y luego solicitarles que calificaran la aceptabilidad de la acción en una escala del uno (completamente inaceptable) al siete (altamente aceptable). Los resultados indicaron que quienes se ponían en el lugar de la persona que cancelaba estimaron que sus amigos o colegas valoraban la situación en promedio en 4.96, mientras que quienes estaban en el papel de la persona afectada alcanzaron una puntuación de 6.22.

Este patrón de percepción errónea se mantuvo en diversos escenarios y relaciones, incluyendo amistades cercanas, relaciones laborales y vecinos, incluso considerando razones variadas de cancelación, desde problemas laborales hasta motivos más informales.

El estudio apunta a que la ansiedad y la culpa que sienten muchas personas al cancelar un compromiso tienen más que ver con expectativas internas que con las reacciones reales de los demás. La investigadora Esra Aslan sugiere que, si bien estas preocupaciones pueden frenar la conciliación de planes, en realidad la cultura estudiada en Estados Unidos caracteriza a las cancelaciones con un nivel de tolerancia más alto del que se presume.

Por su parte, Rajarshi Majumder, de la misma institución, señala que no existe diferencia significativa en la percepción social entre cancelar con un vecino, un amigo cercano o un compañero de trabajo, incluso cuando la razón sea simplemente reprogramar por motivos laborales. Esta tendencia indica que, en esa cultura, las cancelaciones suelen aceptarse sin afectar la relación.

El equipo de investigación recomienda gestionar estas situaciones con cortesía, mostrando interés por reprogramar y aclarar las circunstancias, con el fin de fortalecer vínculos y evitar malentendidos. La comunicación empática, según los autores, puede disminuir la ansiedad y promover una interacción social más saludable.

No obstante, advierten que las percepciones frente a las cancelaciones varían culturalmente. En países asiáticos, por ejemplo, la desaprobación social puede ser mucho mayor, por lo que las conclusiones del estudio deben contextualizarse. La comprensión de las normas sociales y la sensibilidad cultural son esenciales antes de aplicar estos hallazgos en otros entornos.

En conclusión, el estudio invita a reflexionar sobre las expectativas sociales y la importancia de la empatía y la comunicación en la gestión de los compromisos. La tolerancia social a las cancelaciones es mayor de lo que se supone, y entender esto puede reducir la ansiedad y mejorar las relaciones humanas.

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