Un hombre de 35 años fue detenido en flagrancia en la localidad de Fontibón, en Bogotá, por estar presuntamente implicado en el abuso sexual de una menor de dos años. La captura ocurrió el 8 de febrero en una vivienda del occidente de la ciudad, cuando, tras la ausencia de la madre de la niña, el sujeto fue descubierto en el acto. La madre, que dejó a la menor por unos minutos para realizar una diligencia cercana, al regresar encontró al hombre presuntamente abusando de la niña y llamó de inmediato a la línea de emergencia 123. Las autoridades acudieron rápidamente al lugar, donde detuvieron al sospechoso, identificado como la expareja de la madre y presunto padrastro de la víctima, quien fue puesto a disposición de la justicia.
La menor fue trasladada a las instalaciones del Hospital de Fontibón, donde continúa bajo observación y recibiendo atención médica especializada, mientras se realizan los exámenes forenses necesarios para el proceso judicial. La madre también recibe acompañamiento psicosocial, siguiendo los protocolos para víctimas de violencia sexual. La Policía destacó la importancia de la denuncia oportuna, la cual permitió la captura en flagrancia y la pronta atención a la menor.
El detenido compareció ante un juez de control de garantías y fue cobijado con medida de aseguramiento privativa de la libertad por el delito de acceso carnal violento con menor de 14 años. Actualmente, permanece en la Estación de Policía de Fontibón, a la espera de su traslado a un centro penitenciario. Las autoridades recalcaron que el proceso judicial continúa y que el imputado deberá responder por los cargos en su contra.
Este caso reabre el debate sobre la violencia sexual infantil en Bogotá, donde en 2025 se reportaron 2,125 delitos sexuales contra menores, un promedio de seis casos diarios. Las localidades con mayor incidencia son Kennedy, Bosa, Ciudad Bolívar, Usme y Suba, donde las cifras alertan sobre la persistencia de estos delitos. Además, datos oficiales señalan que entre el 60% y 70% de los abusos ocurren en el entorno familiar, en espacios que deberían ser considerados seguros para los niños, evidenciando la gravedad de la problemática y la necesidad de fortalecer las políticas de protección infantil.