Carnaval, Cuaresma y Ramadán: reflexiones sobre las tradiciones de ayuno y conversión en comunidades religiosas

14/02/2026 02:30 | 2 min de lectura

Carnaval, Cuaresma y Ramadán: reflexiones sobre las tradiciones de ayuno y conversión en comunidades religiosas

Se acerca la celebración del Carnaval, una festividad que tiene sus raíces en las Saturnales romanas, donde el uso de máscaras permitía a las personas suspender el orden social y disolver las identidades en la multitud. Actualmente, se presenta una paradoja: vivimos un Carnaval sin la correspondiente Cuaresma, faltando así un equilibrio que nos permita comprender nuestra condición humana en su totalidad.

Tras la celebración del Carnaval, llega el Miércoles de Ceniza, momento que recuerda la fragilidad de la vida y la humildad con la frase: 'Recuerda que eres polvo y al polvo volverás'. Frente a la búsqueda moderna de la juventud eterna y la omnipotencia, el espíritu religioso utilizaba este día para la reflexión y la autoevaluación. La invitación es a reconocer nuestras fallas y corregir el rumbo con humildad.

Desde el siglo V, el Papa San León Magno destacó que estos tiempos de Cuaresma no son meramente ritos externos, sino ejercicios de libertad interior. En sus sermones enfatizaba que la verdadera purificación del corazón requiere acompañar el ayuno de alimentos con la abstinencia de vicios y la práctica de la caridad, ya que sin estas acciones, el ayuno resulta vacío.

Este año, se registra una coincidencia significativa: el inicio de la Cuaresma cristiana coincide con el comienzo del Ramadán, mes sagrado del Islam. Para los musulmanes, el ayuno (Sawm) no es solo abstenerse de comida y bebida desde el alba hasta el atardecer, sino un ejercicio de autodominio y empatía, que conecta al creyente con el sufrimiento de los necesitados y promueve la purificación espiritual frente a las distracciones mundanas.

A lo largo de la historia, las tradiciones religiosas nos muestran que el ayuno tiene un sentido renovado, como ejemplifica Dostoievski en 'Crimen y Castigo'. El personaje de Raskolnikov, que se cree superior a la ley moral, enfrenta un vacío interior que solo puede ser superado con humildad. La introspección y el enfrentamiento con las partes oscuras de uno mismo son claves para la redención.

La coincidencia en fechas de estas diferentes tradiciones nos invita a reflexionar y salir de la indiferencia. Ya sea a través del desierto cuaresmal o del mes de Ramadán, el llamado es a una conversión interior — a quitarse la máscara del carnaval para descubrir el rostro humano auténtico. Revisar nuestro camino personal y comunitario es la mejor oportunidad para crecer en humanidad y espiritualidad, independientemente de la tradición que profesemos.

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