El proceso electoral en Perú para 2026 avanza, pero un 42.5% de los ciudadanos aún no decide su voto, según la más reciente encuesta de Datum Internacional. Este nivel de indecisión es el más alto en comparación con elecciones anteriores, evidenciando una tendencia que podría impactar la dinámica de la campaña.
Este porcentaje, que representa una diferencia significativa respecto a 2021, donde la indecisión era del 33%, y 2016, con solo 14%, refleja un fenómeno distinto en esta contienda presidencial. La falta de confianza en la política, percepciones de corrupción y desconexión con la oferta electoral generan dudas en la ciudadanía.
Al consultar a los encuestados, el principal motivo de la indecisión es la percepción negativa sobre los candidatos y partidos políticos, con un 45% de las respuestas. De ese segmento, un 28% considera que "todos son corruptos" y un 9% piensa que "solo buscan su beneficio". La mayor parte de la indecisión, sin embargo, no se atribuye a la falta de oferta, sino a la poca credibilidad y percepción de integridad de los postulantes.
Otros factores influyentes son la falta de información, con un 9%, y el desencanto con la política, que un 10% de los consultados vinculan con la frustración por recientes crisis políticas. Esta desafección tiene raíces estructurales en el país.
La fragmentación de la nómina de candidatos, con 36 aspirantes presidenciales, también compllica el proceso de decisión. La alta dispersión reduce la claridad sobre las propuestas y trayectorias, contribuyendo al aumento en la indecisión, especialmente en el segmento presidencial. Sin embargo, esa indecisión no se refleja en procesos municipales, donde los niveles de decisión son mayores.
En cuanto a intención de voto, Rafael López Aliaga y Keiko Fujimori continúan liderando las preferencias, mientras que Carlos Álvarez mantiene un sólido tercer lugar. Los cambios no son estadísticamente significativos, pues fluctúan dentro del margen de error del 2.8%. Los líderes están estables desde diciembre, pero la fragmentación en las demás candidaturas dificulta detectar tendencias claras.
Sobre las emociones vinculadas a los comicios, el 42% de los peruanos aseguró que acudirá a votar con esperanza, aunque esta cifra no alcanza la mitad del electorado. Un 21% expresa que votará con indiferencia, principalmente por la obligatoriedad del voto, y un 33% lo hará con rabia.
El escenario revela un panorama emocional complejo: más del 50% de los ciudadanos no se siente positivamente conectado con el proceso electoral. Mientras algunos mantienen expectativa de que su voto puede marcar diferencia, otros sienten frustración, indignación o desencanto.
Este conjunto de factores —la alta indecisión, la percepción de corrupción, la fragmentación de candidaturas y las emociones negativas— configura un escenario electoral en el que la incertidumbre prevalece. Aunque hay liderazgo visible en intención de voto, el elevado porcentaje de indecisos mantiene la competencia en un terreno volátil, donde cualquier cambio en la campaña podría alterar el comportamiento electoral final.