Cazas de brujas en el Reino Unido: juicios, ejecuciones y persecuciones históricas

13/02/2026 14:30 | 2 min de lectura

Cazas de brujas en el Reino Unido: juicios, ejecuciones y persecuciones históricas

El Reino Unido fue escenario de algunos de los juicios por brujería más notorios de Europa, destacando el caso de las Brujas de Pendle en 1612. Este episodio emblemático inició en primavera, tras la confesión de Alison Device y antecedentes familiares vinculados a la brujería, en un contexto marcado por superstición, disputas antiguas y un fuerte ambiente religioso y político. La investigación, liderada por el magistrado Puritano Roger Nowell, implicó a varias familias locales y culminó en un juicio que se convirtió en un espectáculo público en el castillo de Lancaster.

Durante meses, las acusadas, muchas de ellas emparentadas, quedaron recluidas en condiciones insalubres y oscuras, lo que generó desesperación y alucinaciones, señaladas por varias como visiones de entidades sobrenaturales. El juicio, celebrado en agosto de 1612 y documentado por Thomas Potts, fue considerado por expertos como una verdadera caza de brujas, ya que las acusaciones se basaron en testimonios, principalmente de menores, sin defensa legal para los imputados. Diez personas fueron condenadas a muerte tras las declaraciones de niños como James y Jennet Device.

Las ejecuciones, realizadas el 20 de agosto en Williamson y públicas ante una multitud, involucraron a ocho mujeres y dos hombres y resultaron en ahorcamientos, evidenciando un clima de miedo y persecución social. La caza de brujas se extendió por otras regiones y períodos históricos, reavivada durante la Guerra Civil inglesa, con figuras como Matthew Hopkins, autodenominado cazador de brujas, responsable de aproximadamente el 20% de las ejecuciones en Inglaterra.

Los casos relevantes incluyen el juicio y ahorcamiento del vicario John Lowes en Suffolk en 1642 y las últimas ejecuciones legales en Exeter en 1682, donde varias residentes de Bideford fueron condenadas bajo cargos de brujería. La práctica del 'prueba de agua' persistió incluso tras la derogación oficial de las leyes en 1736, ejemplificado en 1863, cuando un hombre en Essex murió tras ser arrojado a un arroyo.

El último caso documentado de ejecución por brujería en el Reino Unido fue en 1722, con la ejecución de Janet Horne en Dornoch, que fue quemada tras su acusación, en una época en la que la legislación empezó a suavizarse, aunque el temor social permaneció. La Ley de Brujería de 1604 reforzó las restricciones, derogadas en 1736, mientras que casos como el de Helen Duncan en 1944, médium espiritista condenada por realizar sesiones durante la Segunda Guerra Mundial, mostraron la persistencia del temor y la persecución bajo las nuevas leyes.

Desde el castillo de Lancaster hasta los tribunales modernos, la historia de las cazas de brujas en el Reino Unido revela cómo la superstición, la autoridad y el miedo social marcaron trágicas historias de persecución, muchas de las cuales terminaron en ejecuciones públicas y condenas irrefutables por prácticas que en su tiempo se consideraban peligrosas o herejía.

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