¿Alguna vez has imaginado lo que podría haber ocurrido si una gasera pierde el control en una autopista concurrida? El pasado 7 de enero de 2026, esa preocupación se hizo realidad en Ixtlahuaca, Estado de México.
Una pipa que transportaba Gas LP sufrió una pérdida de control y chocó contra dos vehículos que circulaban en la autopista federal Toluca-Atlacomulco, justo en el puente peatonal de Santo Domingo de Guzmán.
El impacto fue tan fuerte que las autoridades tuvieron que cerrar por completo ambos carriles de la vía. ¿El motivo? El temor a que la gasera estallara, como ocurrió en un incidente similar el año pasado en el puente de La Concordia, en los límites de Iztapalapa y el Estado de México.
Desde ese momento, la circulación se vio afectada por largos atascos y la rápida intervención de los cuerpos de emergencia locales y municipales fue fundamental para evitar una tragedia mayor.
Según Protección Civil del Estado de México, en el lugar resultaron heridas tres personas. Afortunadamente, no fue necesario trasladarlas a hospitales, ya que recibieron atención en el sitio.
Las autoridades confirmaron que la pipa transportaba solo el 20 por ciento de su capacidad, lo que ayudó a reducir significativamente los riesgos de una explosión. Esto permitió que la zona fuera acordonada de manera preventiva, garantizando la seguridad de los trabajadores y la población que transitaba por la autopista.
Aunque no hubo víctimas mortales, la vía permaneció cerrada para la remoción de las unidades involucradas, previniendo cualquier daño mayor. ¿Qué hubiera pasado si la situación hubiera sido diferente? La historia nos recuerda la importancia de la precaución y la rápida acción ante emergencias en las carreteras.