Un equipo de investigadores de la Universidad Johns Hopkins ha identificado el mecanismo celular que permite la formación de la visión aguda en humanos, revelando cómo se organiza la retina durante el desarrollo embrionario para facilitar la percepción visual detallada. La investigación, publicada en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), destaca la interacción entre el ácido retinoico—derivado de la vitamina A—and las hormonas tiroideas como elementos clave en la diferenciación de las células fotorreceptoras.
El estudio profundiza en la estructura de la fóvea, la zona más pequeña y especializada de la retina que concentra principalmente conos rojos y verdes, responsables de la visión en condiciones diurnas, y casi sin conos azules. Esta región es esencial para la percepción de detalles finos, como letras pequeñas o reconocimiento facial.
Los científicos utilizaron organoides de retina, estructuras tridimensionales cultivadas en laboratorio a partir de células humanas que simulan el desarrollo ocular, para analizar cómo se diferenciaban las células durante las semanas 10 a 14 de gestación. El hallazgo principal fue que, en ese período, el ácido retinoico reduce la formación de conos azules en la zona central y, posteriormente, las hormonas tiroideas transforman esas células en conos rojos y verdes. Esto contrasta con las teorías previas que sugerían un simple desplazamiento de las células, indicando que en realidad ocurre una transformación celular.
Este proceso de cambio de identidad celular, revelado por el uso de organoides, aporta un entendimiento más preciso de cómo el ojo humano logra su alta resolución visual. La investigación también tiene implicaciones clínicas importantes, dado que la degeneración macular —una causa principal de pérdida de visión en adultos mayores— implica la pérdida de los fotorreceptores en la región central de la retina.
Expertos como Katarzyna Hussey, coautora del estudio, mencionan que el objetivo a futuro es desarrollar terapias de reemplazo celular, cultivando en laboratorio poblaciones específicas de fotorreceptores para implantarlas en pacientes y recuperar la visión dañada. Aunque estas terapias aún están en etapa experimental y requieren optimización en seguridad, estabilidad y compatibilidad, el avance en comprender el proceso de diferenciación celular en la retina marca un paso fundamental hacia tratamientos personalizados para enfermedades oculares.
En conjunto, la investigación demuestra que los organoides no solo permiten estudiar patologías, sino también comprender la arquitectura precisa del ojo humano en sus etapas iniciales, abriendo nuevas posibilidades en la medicina regenerativa ocular.