El proceso de diálogo entre el gobierno del presidente Gustavo Petro y el Ejército Gaitanista de Colombia (EGC), conocido como Clan del Golfo, enfrentó una nueva crisis tras la reunión del mandatario con el expresidente Donald Trump en la Casa Blanca. La organización consideró una ofensa el anuncio del gobierno de perseguir a su máximo líder, alias ‘Chiquito Malo’, lo que provocó la suspensión temporal de su participación en la mesa de negociaciones, según informó la revista Semana.
La tensión se generó luego de que, durante la reunión en Washington, el gobierno expresara su compromiso de capturar a alias ‘Chiquito Malo’, lo que el Clan del Golfo interpretó como una provocación y una afrenta a su reconocimiento público. Sin embargo, fuentes cercanas revelaron que las partes lograron un acuerdo para volver a la mesa, después de que las delegaciones aceptaran cumplir nuevas condiciones impuestas por el grupo armado.
Las condiciones, que buscan mantener abiertas las negociaciones, incluyen dos puntos principales: la modificación de la denominación del grupo y el cambio en la postura oficial respecto a su líder. La organización exigió que el gobierno y las Fuerzas Armadas dejaran de llamarla ‘Clan del Golfo’ y adoptaran el nombre ‘Ejército Gaitanista de Colombia’ (EGC), un cambio que tiene implicaciones simbólicas y políticas importantes, al distanciarse de su asociación con el narcotráfico.
La segunda exigencia fue que alias ‘Chiquito Malo’, también conocido como ‘Javier’, dejara de ser considerado un objetivo prioritario por las autoridades. Este pedido fue motivado por un cambio en la postura oficial, ya que anteriormente el Ministerio de Defensa había ofrecido recompensas por su captura, que alcanzaban una suma de hasta 5,000 millones de pesos. La decisión de retirar su condición de objetivo de alto valor fue interpretada como una señal de un giro en la estrategia del Estado.
El Clan del Golfo celebró públicamente esta decisión y afirmó, en un mensaje en X (antiguo Twitter), que la aceptación de su petición por parte del gobierno y la reacción de países mediadores facilitaron el levantamiento de la suspensión en el proceso de paz. La organización aseguró que, con esta resolución, retoma sus negociaciones en un contexto marcado por la presión internacional contra el narcotráfico y la necesidad de equilibrar las acciones de seguridad con las concesiones necesarias para mantener abierta la mesa de diálogo.