¿Alguna vez te has preguntado cómo un gobierno puede incrementar sus ingresos en casi un 41% en tan solo siete años? La respuesta está en los números y en una planificación estratégica que ha sido clave para el Estado de México.
El Gobierno del Estado de México, con un presupuesto para 2026 de 410 mil 342 millones de pesos, ha logrado un aumento acumulado en ingresos del 40.98% en ese período. Esto significa que, si las proyecciones se cumplen, podrán garantizar la protección de la salud de sus habitantes y responder a cualquier contingencia que pueda surgir en la entidad.
Pero, ¿cómo lo han conseguido? Según Óscar Flores Jiménez, secretario de Finanzas, este incremento no es fruto de la suerte, sino de una planeación meticulosa. La economía del Estado de México ha recibido recursos excedentes año tras año del gobierno federal, permitiendo no solo cubrir las necesidades básicas, sino también mejorar diversos aspectos del bienestar social.
Para ponerlo en perspectiva, en 2019, el presupuesto autorizado fue de 291 mil 059 millones de pesos, pero al cierre del año ejercieron 318 mil 838 millones, gracias a recursos extras. En 2020, planearon 301 mil 185 millones y gastaron 309 mil 718 millones, sin crear déficits.
La tendencia continuó en 2021, con una meta de 303 mil 120 millones y un gasto final de 316 mil 174 millones. En 2022, presupuestaron 322 mil 125 millones, gastando 340 mil 238 millones. Para 2023, la propuesta era de 356 mil 817 millones, pero se ejercieron 364 mil 207 millones. En 2024, presupuestaron 377 mil 935 millones y usaron 379 mil 915 millones. Y en 2025, el presupuesto subió a 388 mil 551 millones, pero el gasto final fue de 396 mil 204 millones.
Estos datos muestran que en los últimos años, los ingresos extras han sido una constante. Desde 2019 hasta 2025, el gobierno ha recibido en promedio más de 12 mil millones de pesos adicionales cada año, sumando un total de 84 mil 502 millones de pesos en recursos que superaron lo inicialmente planificado.
¿Y qué significa todo esto? Que los incrementos presupuestales, que en teoría oscilaban entre 3% y 5.6% anual, en realidad fueron sobresalientes en la práctica, permitiendo atender pendientes y mejorar la calidad de vida de los mexiquenses.
El marco legal también favorece esta flexibilidad. La ley permite hacer reasignaciones durante el año, siempre que no alteren el objetivo principal y no sean de un porcentaje demasiado alto del presupuesto. Esto ha dado al gobierno la capacidad de adaptarse rápidamente a las circunstancias y ajustar sus recursos según las necesidades.
En resumen, la historia del crecimiento financiero del Estado de México en estos siete años es una muestra de una administración que, con planificación y una buena gestión de recursos, ha logrado no solo estabilizar sus finanzas, sino también potenciar su capacidad de inversión y protección social. ¿Qué otros secretos guardan estos números para seguir creciendo en el futuro? Solo el tiempo lo dirá.