¿Alguna vez te preguntaste qué tan lejos puede llegar la solidaridad y la coordinación institucional para ayudar a una persona en situación de calle? La historia de Sven Robert Stefan Nyström, un hombre de casi dos metros de altura y de nacionalidad sueca, es un ejemplo impactante de cómo la voluntad comunitaria y las acciones de autoridades pueden cambiar vidas.
Durante más de dos años, Nyström recorrió las calles de La Matuna en Cartagena, específicamente cerca del edificio Citibank y el Palacio de la Aduana, donde dormía y recibía alimento mediante donaciones. Su presencia pasó casi desapercibida; no fue un hombre violento ni alteró la convivencia local, simplemente se integró en silencio a la vida urbana. Sin embargo, su deterioro físico y psicológico se volvió evidente para quienes lo veían a diario.
La comunidad, preocupada, decidió alertar a las autoridades. Así, la Secretaría de Desarrollo Social de Cartagena a través del programa Habitantes de Calle intervino, llevando a Nyström a un proceso de atención para que aceptara ingresar al Hogar de Paso Segundas Oportunidades, un refugio que brinda comida, higiene y protección temporal. Pero él rechazó estas ofertas en varias ocasiones, prefiriendo mantenerse en la calle, complicando los esfuerzos de integración.
La situación se complicó aún más al descubrirse que Nyström tenía una causa judicial vigente en Colombia, lo que convertía su situación en un confinamiento forzado, ya que no podía abandonar el país. Frente a esto, un equipo interdisciplinario de la Secretaría de Desarrollo Social inició una defensa activa, acompañándolo a través del proceso legal para garantizar sus derechos como extranjero vulnerable.
Tras varias audiencias y negociaciones con la Fiscalía, se logró un acuerdo que permitió desbloquear su situación judicial. Este avance facilitó los trámites diplomáticos con la embajada y el consulado de Suecia, así como con Migración Colombia, que comenzaron a gestionar su regreso.
Antes de partir, Nyström estuvo en las instalaciones de Migración Colombia durante tres semanas, donde se cuidaron todos los detalles logísticos para que su traslado a Suecia fuera seguro y digno. Dos funcionarios acompañaron su viaje hasta Europa para asegurar el éxito de esta operación de repatriación.
La secretaria de Desarrollo Social, Ana Milena Jiménez, resaltó la importancia de la coordinación: “Nuestro compromiso fue brindarle un acompañamiento digno, cercano y respetuoso, logrando que este retorno fuera posible gracias al trabajo conjunto y el esfuerzo humanitario”.
Su historia no solo fue mediática, cuando en 2023 fue detenido en Barranquilla en un supuesto caso de hurto, sino que también reafirma el valor de la cooperación entre instituciones públicas, diplomáticas y la sociedad civil para proteger derechos humanos y la dignidad, especialmente en casos de extrema vulnerabilidad y desarraigo.