¿Alguna vez te has preguntado qué pasa cuando un reo de alta peligrosidad logra evadir la vigilancia en una prisión? La fuga de 'El Malandro', un hombre condenado a 60 años por secuestro exprés, en el Penal de Tenancingo Sur, revela que nada está garantizado en el sistema penitenciario de México.
El pasado domingo, durante el pase de lista matutino, este recluso fue reportado como ausente, desatando una inmediata respuesta por parte de la Secretaría de Seguridad del Estado de México (SSEM). Sin perder tiempo, se activó un operativo de búsqueda a nivel estatal y federal, y se difundió su fotografía para alertar a la población.
Cristóbal Castañeda Camarillo, jefe de la SSEM, confirmó que la fuga ocurrió tras un traslado de 'El Malandro' desde Ciudad de México a Tenancingo, y que esto evidenció una vulnerabilidad en los procedimientos del penal. La investigación está en marcha, y entre las líneas que se exploran se encuentra la posibilidad de apoyo externo, una hipótesis que se está siguiendo con extremo cuidado.
¿Pero cómo logró escapar? La versión más firme sugiere que el reo escaló una zona cercana a una torre de vigilancia, una teoría que se sigue verificando revisando los reportes y registros de supervisión.
Este incidente no solo evidencia una falla específica, sino también pone sobre la mesa un problema mayor: la sobrecarga en el sistema penitenciario del Estado de México. En el último año, la población interna ha aumentado de 35 mil a más de 37 mil 500 personas, superando la capacidad ideal.
Para hacer frente a esta situación, las autoridades consideran ampliaciones en infraestructura y ajustes en la plantilla de custodios. La búsqueda continúa con apoyo de autoridades federales, revisando cámaras de seguridad y verificaciones perimetrales, todo con la esperanza de recapturar a 'El Malandro' y reforzar la seguridad en los centros penitenciarios del estado.