¿Sabías que las operaciones financieras en un crimen pueden revelar toda la ruta de los delincuentes? Esto fue exactamente lo que sucedió en el caso del regidor Bryan Nicolás Vicente Salinas, quien fue encontrado sin vida en un departamento en Paseo de la Reforma, Ciudad de México, este domingo.
Bryan Vicente, originario de Reynosa, había viajado a la capital para participar en la 'Marcha del Tigre', que apoyaba a la presidenta Claudia Sheinbaum y la Cuarta Transformación. Pero ese viaje terminó en tragedia, cuando su cuerpo fue descubierto en un estado que dejó sospechas y muchas preguntas.
Las investigaciones iniciales apuntan a que Bryan cayó víctima de una red delictiva que opera a través de aplicaciones de citas. Los criminales, tras engañar a la víctima, lograron despojarlo de su teléfono y sus tarjetas bancarias. Pero lo más revelador fue el rastreo de las transacciones que hicieron con esas tarjetas.
¿El resultado? Al menos ocho retiros y compras en los municipios de Tecámac y Ecatepec, en el Estado de México. Estos lugares son conocidos por ser puntos donde estas bandas operan para dispersarse y esconderse. Los movimientos incluían retiros en cajeros automáticos, compras en comercios y transacciones rápidas, con el objetivo de vaciar la cuenta antes de que los bancos detectaran actividad sospechosa.
Pero eso no es todo. Los responsables usaron el teléfono de la víctima para contactar a familiares y amigos vía WhatsApp, solicitando transferencias urgentes y usando diferentes pretextos. ¿El motivo? Seguir extrayendo dinero y complicar aún más su rastreo.
Fueron precisamente estos mensajes inusuales, mal redactados y fuera de contexto, los que levantaron las alertas. La familia de Bryan notificó a las autoridades, que ahora rastrean el uso de las tarjetas, las cámaras de seguridad en Tecámac y Ecatepec, y la actividad del teléfono móvil.
La clave para resolver este caso radica en reconstruir minuto a minuto cada uso de las tarjetas y cada movimiento en los lugares donde se realizaron los retiros y compras. Con ello, las autoridades buscan determinar si los delitos están ligados a una célula delictiva mayor, que podría estar involucrada en casos similares previos. La historia todavía no termina, pero ya revela cómo las huellas digitales en las operaciones financieras pueden ser la clave para la justicia.