¿Sabías que a tan solo unos días de comenzar 2026, dos alcaldes mexiquenses ya marcan la pauta en la política estatal? Huixquilucan y Metepec, ambos municipios gobernados por panistas, están en la cima, según la reciente encuesta de Massive Caller. ¿Qué los hace destacar en un año clave para las elecciones?
La encuesta, realizada el 1 de enero mediante llamadas telefónicas, revela un escenario abrumador en favor de estos municipios, contrastando con la realidad de otros ayuntamientos donde la inseguridad y el descontento predominan. ¿Qué tienen Huixquilucan y Metepec que los diferencia?
Huixquilucan lidera con un 63.4% de aprobación ciudadana, posicionándose como el municipio con la mejor percepción pública en toda la entidad. Además, su índice de confianza ciudadana alcanza un 43.4%, consolidando su autoridad política y fortaleciendo la imagen del PAN en la región.
Romina Contreras Carrasco, alcaldesa de Huixquilucan, emerge como la mujer mejor posicionada en todo el Estado de México. Su administración combina resultados visibles, cercanía con la ciudadanía y una gestión administrativa sólida, factores que le dan una ventaja competitiva a la hora de la competencia.
Por otro lado, Metepec ocupa el segundo lugar en aprobación ciudadana con un 62.5%, pero lo más destacado es su percepción de seguridad. Con solo un 20.7% de población que se siente insegura, es el municipio donde la gente se siente más segura en todo el estado — una fortaleza que refuerza la confianza en Fernando Gustavo Flores Fernández.
Mientras tanto, municipios como Ecatepec, Tlalnepantla y Valle de Chalcón siguen en los últimos lugares en aprobación y confianza, reflejando el desgaste general. En contraste, Huixquilucan y Metepec rompen con esa tendencia, convirtiéndose en ejemplos de gobernabilidad, eficacia y respaldo ciudadano.
¿El inicio del año deja una clara señal? Sin duda, estos alcaldes comienzan 2026 con una ventaja política significativa, estabilidad y una percepción positiva que los posiciona como figuras clave en el panorama político del Estado de México. La pregunta ahora es: ¿cómo aprovecharán ese impulso en un año decisivo para el futuro electoral de la entidad?