Las autoridades en California continúan sin poder recuperar los cuerpos de ocho víctimas de una avalancha ocurrida en la Sierra Nevada, debido a las severas condiciones climáticas, según informó la oficina del sheriff del condado de Nevada. La operación de rescate, que comenzó tras el incidente del martes, se extenderá al menos hasta el fin de semana, afectada por nevadas y ráfagas de viento persistentes.
La avalancha, que logró desplazar un volumen equivalente a media manzana de casas, sorprendió a un grupo de nueve esquiadores y cuatro guías al regresar de una expedición de tres días cerca del pico Castle, situado a 2,777 metros de altura. De los afectados, seis lograron ser rescatados con vida, dos de ellos con heridas graves, mientras que otros ocho, incluidos tres guías de Blackbird Mountain Guides, fueron hallados sin vida en las cercanías. Aún se busca a una persona desaparecida, considerada probablemente fallecida.
Este desastre ocurre en medio de un patrón de intensas tormentas invernales que han cubierto desde la frontera con Oregón hasta Palm Springs. El laboratorio Sierra Central de la Universidad de California en Berkeley reportó acumulaciones de hasta 2.4 metros de nieve en el paso Donner en la última semana, cerca del lugar del siniestro. Aunque las identidades de las víctimas no han sido divulgadas, se sabe que proceden de distintos estados del país.
Previamente, Blackbird Mountain Guides había alertado sobre la llegada de una 'gran tormenta', recomendando precaución a través de sus redes sociales. La compañía expresó su pesar por las pérdidas y defendió la profesionalidad de su equipo, llamando a la comunidad a abstenerse de especulaciones mientras avanzan las investigaciones.
Las condiciones meteorológicas adversas continúan complicando los esfuerzos de recuperación. La carretera interestatal 80 permanece cerrada en la frontera con Nevada por incidentes relacionados con el hielo, y el paso Grapevine podría acumular hasta diez centímetros de nieve, con lluvias pronosticadas que podrían causar inundaciones en Los Ángeles.
Estas tormentas han contribuido a aliviar la sequía que azotaba el estado, acumulando suficiente nieve para servir como un importante reservorio de agua para consumo y agricultura. Según el US Drought Monitor, la sequía prácticamente ha desaparecido en California, con only una pequeña zona en el noroeste aún afectada.
Las autoridades continúan investigando las causas y responsabilidades del incidente, en un contexto de alertas por fenómenos meteorológicos extremos que aún afectan a la región.