La crisis interna en el Partido Oxígeno se intensifica a menos de un mes de las elecciones legislativas en Colombia, tras el enfrentamiento entre Ingrid Betancourt, fundadora y directora de la colectividad, y Sofía Gaviria, cabeza de lista al Senado. El conflicto ha generado divisiones profundas en el partido, acusaciones mutuas, cuestionamientos de liderazgo y amenazas de renuncia, poniendo en peligro la continuidad de la lista, esencial para mantener la personería jurídica y la representación de las víctimas del conflicto.
El Partido Oxígeno, que resurgió tras la liberación de Betancourt y centró su campaña en las víctimas del conflicto armado, enfrentó inicialmente un impulso, pero las relaciones internas se deterioraron cuando Gaviria descubrió que Betancourt había decidido unilateralmente que ella encabezaría la lista al Senado, lo que aumentó las tensiones internas, según declaraciones de Gaviria a la revista Semana.
Las principales discrepancias giran en torno al estilo de liderazgo y la estrategia electoral. Integrantes del partido señalaron que "Betancourt percibe la conducta de Gaviria como problemática y ofensiva". En tanto, Gaviria mostró desacuerdo con el enfoque de la campaña, especialmente en el contenido crítico hacia Gustavo Petro y su movimiento.
Los episodios que han marcado la crisis incluyen una demanda presentada por Oxígeno ante la Comisión de Investigación y Acusación de la Cámara en diciembre de 2025, relacionada con investigaciones a Petro, y un debate presidencial en el Club El Nogal en Bogotá, donde Betancourt pidió a Gaviria que moderara su discurso, lo que generó un roce público. Además, la disputa por recursos internos y la distribución de publicidad electoral ha agravado aún más el conflicto.
Gaviria ha denunciado que Betancourt intenta influir en las decisiones del partido y que busca mayor visibilidad personal, lo que llevó a que planteara una denuncia ante el Comité de Ética del partido, controlado por Betancourt, generando desconfianza. La dirigente también propuso que, si la denuncia no era retirada, consideraría una renuncia colectiva del equipo que apoya su postura.
La situación aún no tiene una resolución definitiva. Gaviria expresó su descontento con la dirección del partido y no descarta la posibilidad de abandonar la lista, lo que pondría en riesgo la presencia del Partido Oxígeno en el Congreso. Hasta ahora, las directivas no han remitido el caso al Comité de Ética, dejando abierta la posibilidad de un acuerdo negociado.
En declaraciones a Semana, Gaviria afirmó: "Lo que estamos atravesando es muy doloroso. Somos un equipo que busca servir a Colombia, no disputas internas que socavan la democracia del partido". Además, atribuyó el deterioro de su relación con Betancourt a cambios unilaterales en las reglas internas y a su franqueza.
El temor a una ruptura irreparable se incrementa, especialmente tras la salida de referentes como Humberto de la Calle y Daniel Carvalho en disputas similares. La confrontación entre las líderes podría dejar al Partido Oxígeno sin representación en el Senado y afectar su papel en defensa de las víctimas en el Congreso.
En medio de estas tensiones, existe interés en alcanzar un acuerdo que priorice el diálogo y el interés colectivo, con el fin de garantizar la continuidad del proyecto político y la representación de las víctimas en las elecciones próximas.