Contingencia ambiental en CDMX de 2026 refleja persistencia del problema del aire, comparable a la crisis de 1992

17/02/2026 02:00 | 2 min de lectura

Contingencia ambiental en CDMX de 2026 refleja persistencia del problema del aire, comparable a la crisis de 1992

La Ciudad de México enfrenta en 2026 una serie de contingencias ambientales intermitentes que, aunque no igualan la duración de la histórica crisis de 1992, evidencian que la problemática de la calidad del aire sigue siendo recurrente. Desde principios de año, diversas alertas del programa 'Hoy No Circula' se han activado en diferentes momentos de febrero, obligando a restricciones vehiculares temporales. Si bien ninguna ha alcanzado las semanas continuas de 1992, la repetición de episodios en breve periodo refleja la persistencia de niveles críticos de contaminación.

La crisis de 1992, la más larga en la historia de la capital, duró 22 días consecutivos, iniciando en marzo de ese año. El 6 de marzo, los niveles de contaminación llegaron a 276 puntos IMECA, activando la primera contingencia. La situación mejoró rápidamente, pero en 16 de marzo se alcanzaron 398 puntos IMECA en la estación de Plateros, marcando un récord y llevando a la declaración de la Fase II de contingencia. Los valores bajaron temporalmente a 151 puntos, pero en los días siguientes la emergencia se agravó, llegando a 293 puntos en Pedregal el 19 de marzo y superando los 360 puntos el 20 de marzo.

Esta serie de eventos duró 22 días, hasta que las restricciones se levantaron el 10 de abril, después de una prolongada fase de restricciones y una presión significativa sobre la vida cotidiana de los habitantes. La contingencia de 1992 llevó a la implementación de medidas sin precedentes, como la incorporación obligatoria del programa 'Hoy No Circula' en toda la semana, suspensión de actividades escolares, culturales, deportivas y reducción de la actividad industrial en áreas clave, con cancelaciones de eventos masivos al aire libre. Además, se adoptaron nuevas regulaciones y mediciones, como partículas PM10 y PM2.5, que permitieron monitorear y reducir los niveles de contaminación.

El impacto de aquella crisis fue tan profundo que motivó la designación del Índice Metropolitano de la Calidad del Aire (IMECA) y la adopción de políticas públicas más estrictas en control vehicular y regulación ambiental. A partir de entonces, los niveles umbral para activar contingencias se redujeron, permitiendo acciones preventivas antes de que la calidad del aire alcanzara niveles críticos.

Aunque en 1992 la contaminación alcanzó niveles sin precedentes, en 2026, los episodios intermitentes reflejan la persistente dificultad para mantener niveles seguros de calidad del aire en la capital mexicana. Los datos de las contingencias desde aquel entonces muestran un incremento en la frecuencia, aunque ninguna ha superado los 22 días de duración de la crisis de 1992.

El problema del aire en la Ciudad de México continúa siendo un reto que requiere medidas constantes y fortalecimiento de políticas ambientales para prevenir una crisis similar a la de 1992, la más prolongada y severa registrada en la historia de la metrópoli.

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