Controles pediátricos previos a la vuelta a clases para detectar problemas de crecimiento a tiempo

15/02/2026 23:00 | 3 min de lectura

Controles pediátricos previos a la vuelta a clases para detectar problemas de crecimiento a tiempo

Con el inicio del ciclo escolar, las familias en México realizan una reorganización de sus rutinas y compras escolares, momento también idóneo para reforzar los controles de salud infantiles. La visita anual al pediatra es fundamental no solo para cumplir con requisitos escolares, sino para monitorear el desarrollo integral del niño, prevenir enfermedades y detectar posibles dificultades en etapas tempranas.

Uno de los aspectos más relevantes en estas revisiones es la evaluación del crecimiento, que consiste en medir periódicamente peso y estatura, comparándolos con las curvas de referencia establecidas por organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS). Este seguimiento ayuda a identificar desviaciones que podrían indicar problemas médicos, como trastornos hormonales, condiciones nutricionales o enfermedades crónicas.

El endocrinólogo Javier Chiarpenello, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital Provincial del Centenario en Rosario, explica que "el seguimiento de la talla es uno de los primeros signos visibles de posibles alteraciones en el organismo". Cuando un niño no crece acorde a su edad, sexo y tamaño genético (determinados por la talla de sus padres), puede estar enfrentando trastornos que requieren intervención temprana.

Muchas veces, estos cambios en el crecimiento pasan desapercibidos en el entorno familiar. Sin controles regulares, generalmente de dos a tres veces al año, es difícil detectar si el niño presenta desaceleración o detención del crecimiento, por lo que los especialistas recomiendan realizar chequeos periódicos incluso en ausencia de síntomas evidentes.

Según la OMS, una estatura menor a la esperada puede indicar déficits nutricionales, infecciones recurrentes, alteraciones hormonales o enfermedades crónicas, posicionando la talla como un indicador clave del estado de salud infantil.

Inés Castellano, presidenta de la Asociación Civil Creciendo, resalta que "la talla baja es más que un simple rasgo estético; puede afectar el desarrollo físico, emocional y social del niño a largo plazo". Las señales de alerta incluyen una diferencia marcada en altura respecto a otros niños de su misma edad, un estancamiento en su crecimiento, falta de recambio en ropa o calzado, o cuando un hermano menor supera en estatura al mayor. Identificar estas situaciones de manera temprana permite un diagnóstico preciso y el inicio de tratamientos efectivos para mejorar su estatura y bienestar.

En casos de déficit de hormona de crecimiento, la terapia con hormona recombinante es la opción principal, administrada por vía subcutánea y con resultados comprobados. Es crucial comenzar cuanto antes y mantener el tratamiento de forma constante, especialmente durante la adolescencia, donde la adherencia puede ser un reto. Para facilitarlo, existen autoinyectores electrónicos que ayudan a monitorear la adherencia y promover la continuidad.

El tratamiento hormonal se cubre en el sistema de salud argentino y se aplica en patologías como déficit de hormona de crecimiento, síndrome de Turner, insuficiencia renal crónica y retraso del crecimiento desde nacimiento. No obstante, no todos los casos requieren medicación; variantes normales del crecimiento, como la talla baja familiar o retraso constitucional, solo necesitan seguimiento.

La interrupción del tratamiento puede disminuir significativamente sus beneficios. Castellano aclara que "cada interrupción, ya sea por decisión de la familia o retrasos en la provisión, afecta la eficacia del tratamiento". La organización Creciendo ofrece apoyo gratuito, asesoramiento, talleres y acompañamiento legal, para mejorar el acceso y cumplimiento del tratamiento.

Desde el ámbito médico, también se trabaja en educar sobre la importancia de estos controles para una detección precoz. Javier Chiarpenello señala que aún hay profesionales que subestiman o retrasan la derivación a especialistas en casos de talla baja, por ello la capacitación constante en el sistema de salud resulta clave.

Finalmente, el regreso a clases no solo implica volver a las aulas, sino también aprovechar para revisar la salud infantil en su aspecto integral: completar vacunas, controlar visión y audición, y realizar mediciones de crecimiento son acciones esenciales para promover un desarrollo saludable y una mejor calidad de vida futura en los niños mexicanos.

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