Cuatro restaurantes en Valencia, Tarragona, Huesca y Madrid han sido reconocidos por su compromiso efectivo con la sostenibilidad en la gastronomía, alejándose del simple marketing ecológico. Estos establecimientos, galardonados con los Soles Sostenibles de la Guía Repsol en colaboración con el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, demuestran que la protección del medio ambiente puede integrarse en la cocina desde el corazón de las ciudades hasta zonas rurales.
El restaurante Ricard Camarena en Valencia, con su enfoque en la huerta valenciana y un modelo sin residuos, obtuvo el galardón de 3 Soles Repsol. El chef Ricard Camarena, quien cultiva en su propia huerta y trabaja con proveedores cercanos, promueve menús con predominancia vegetal y ha lanzado la iniciativa Sin Desperdicio, que maximiza el aprovechamiento de ingredientes sobrantes. Camarena enfatiza que la sostenibilidad también requiere sostenibilidad económica para ser efectiva.
En Tarragona, Les Moles en Ulldecona, fue distinguido con uno de los Soles Sostenibles 2026. Este restaurante destaca por su uso de energías renovables, producción de aceite de oliva propio y agricultura biodinámica en un huerto de 1,000 metros cuadrados. Su chef, Jeroni Castell, prioriza ingredientes locales, incluyendo pescados del Ebro y productos agrícolas cercanos, además de contar con una propuesta vegetariana que utiliza ingredientes de proveedores del entorno.
En Huesca, los hermanos Iris y Bruno Jordán en el restaurante Ansils, en el pequeño pueblo de Anciles, promueven la economía local y la conservación del patrimonio gastronómico del Pirineo. Con un Sol Repsol y un Sol Sostenible, estos chefs trabajan directamente con productores locales, aprovechando partes de carne que otros descartan y empleando técnicas tradicionales de conservación, adaptándose a la disponibilidad de productos en una zona de alta montaña.
Finalmente, en Madrid, el restaurante Tramo ha recibido un Sol Sostenible por su enfoque de responsabilidad en el ocio urbano. Diseñado con sistemas de climatización mediante pozos provenzales y materiales reciclados, este espacio combina sostenibilidad en su infraestructura con una oferta culinaria contemporánea basada en ingredientes nacionales de pequeños productores. Platos como la Capipota, navaja a la brasa o la pierna de ternasco reflejan su apuesta por el producto local y sostenible.
Estos ejemplos demuestran que la sostenibilidad en la gastronomía en España no es solo un eslogan, sino una práctica real que involucra compromiso ecológico, respeto por los productores y viabilidad económica, incluso en los entornos urbanos más concurridos.