¿Deberían permitir que El Chapo y un mafioso de la Cosa Nostra compartan prisión por salud mental? La sorprendente petición que China toda la cárcel

21/11/2025 04:30 | 2 min de lectura

¿Deberían permitir que El Chapo y un mafioso de la Cosa Nostra compartan prisión por salud mental? La sorprendente petición que China toda la cárcel

¿Alguna vez imaginaste que la salud mental puede cambiar las reglas de una de las prisiones más seguras del mundo? En la cárcel ADX Florence, en Colorado, una solicitud inusual ha puesto en jaque a las autoridades y ha generado revuelo en Estados Unidos.

El protagonista de esta historia es James Sabatino, un mafioso de la Cosa Nostra en Nueva York, que lleva más de 20 años en completo aislamiento en la prisión. Pero no solo eso: desde 2019 comparte el mismo régimen con Joaquín 'El Chapo' Guzmán, exlíder del Cártel de Sinaloa, quien cumple cadena perpetua.

¿La razón? La extrema soledad y el aislamiento han deteriorado su salud mental, tanto que Sabatino ha solicitado al tribunal que ambos puedan convivir y realizar actividades recreativas juntos, al menos, durante el tiempo de recreo. ¿Su argumento? La falta de interacción ha destruido su bienestar mental, y la convivencia sería un acto de humanidad.

La prisión ADX Florence está considerada la más segura y restrictiva de EE. UU. Aquí, los internos —incluyendo a Guzmán— viven en celdas individuales de apenas 12 metros cuadrados, sin contacto humano más allá de las visitas autorizadas y llamadas telefónicas cortas. La interacción entre ellos, en caso de permitirse, sería extremadamente limitada, solo a golpes o palabras cortas a través de las paredes.

Pero la situación va más allá de una simple petición. Sabatino, nacido en Staten Island, tiene un historial criminal que incluye fraudes millonarios, amenazas y usurpación de identidad. Fue sentenciado a los 19 años por estafar boletos para el Super Bowl y, desde entonces, ha construido su reputación como un estafador profesional, engañando desde hoteles de lujo en Miami hasta figuras del entretenimiento.

En 2015, Sabatino reveló que escuchaba voces y sufría convulsiones, episodios depresivos y ansiedad, síntomas que atribuye al aislamiento en prisión. La defensa argumenta que su régimen de incomunicación ha agravado su salud mental, dificultando incluso su participación en procedimientos legales.

Por su parte, la situación de Guzmán también genera preocupación en sus abogados, que señalan síntomas de ansiedad, insomnio y pérdida de memoria debido al aislamiento extremo.

Esta extraña petición no solo pone en evidencia las condiciones en las que viven estos criminales, sino que también cuestiona el equilibrio entre seguridad y salud mental en las prisiones de máxima seguridad. ¿Hasta dónde debería llegar la flexibilidad en estos casos? La decisión todavía está en manos del tribunal, pero lo que está claro es que la salud mental puede abrir puertas y desafiar todo lo convencional en el sistema penitenciario.

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