Descubren cómo el cáncer de ovario acelera su metástasis al abdomen mediante la cooperación celular

09/02/2026 02:30 | 2 min de lectura

Descubren cómo el cáncer de ovario acelera su metástasis al abdomen mediante la cooperación celular

Investigadores de la Universidad de Nagoya en Japón han identificado el mecanismo que permite al cáncer de ovario expandirse rápidamente en la cavidad abdominal, un avance que puede ayudar a mejorar los tratamientos para este tipo de cáncer ginecológico, que en España se espera que registre 3,767 casos nuevos para 2026.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, revela que las células tumorales no actúan aisladas durante la diseminación. En lugar de ello, establecen alianzas con las células mesoteliales que recubren el abdomen, las cuales normalmente cumplen funciones protectoras en la cavidad abdominal. Los tumores liberan la proteína TGF-β1, que transforma a estas células en aliadas, impulsándolas a desarrollar invadopodios, estructuras que perforan tejidos y facilitan la invasión tumoral.

Este proceso forma esferas híbridas que aumentan la resistencia a la quimioterapia y aceleran la colonización de nuevos órganos. A diferencia de otros cánceres como el de mama o pulmón, el cáncer de ovario evita el sistema circulatorio, flotando en el líquido abdominal. En este entorno, las células tumorales, impulsadas por movimientos respiratorios y posturas, captan y manipulan células mesoteliales para formar agrupaciones que penetran tejidos sanos.

El profesor Kaname Uno explicó que las células cancerosas manipulan a las mesoteliales para que ellas mismas sean las encargadas de invadir el tejido, sin necesidad de cambios genéticos o moleculares complejos. Estos hallazgos se verificaron mediante observaciones en laboratorio, modelos en ratones y análisis genéticos a nivel celular, lo que refuerza su potencial clínico.

Este descubrimiento tiene importantes implicaciones. Los tratamientos actuales no atacan a las células mesoteliales que facilitan la invasión, por lo que se propone desarrollar fármacos que inhiban la señal de TGF-β1 o impidan la formación de las agrupaciones híbridas. Además, monitorizar estos clusters en el líquido abdominal podría facilitar la evaluación del pronóstico y la respuesta a los tratamientos en tiempo real, abriendo nuevas posibilidades para mejorar la supervivencia de las pacientes con cáncer de ovario.

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