¿Alguna vez te has preguntado cuánto tiempo puede tardar la justicia en resolver un caso? La respuesta puede ser escalofriante. En el Estado de México, después de una lucha que duró más de una década, dos peligrosos secuestradores finalmente fueron sentenciados.
Todo empezó en 2010, cuando Lucas N. y Óscar N., operadores activos de la delincuencia organizada en Morelos, fueron detenidos en julio de ese año. Desde entonces, su proceso judicial ha sido largo y lleno de obstáculos, reflejando las dificultades del sistema jurídico mexicano.
Aunque en un principio se comprobó sus delitos, fue hasta 2025, 15 años después, que un juez del Estado de México, elegido por voto popular y con sede en Toluca, dictó la sentencia definitiva. Ambos sujetos recibieron 56 años de prisión y una multa de más de 900 mil pesos para cada uno.
La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó la sentencia a través de un comunicado. La coordinación entre la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) y la Fiscalía Estatal en el Edomex fue clave para lograr esta resolución.
Este caso no solo evidencia la gravedad de los delitos, sino que también pone en jaque las fallas del sistema judicial mexicano, que mantiene a personas privadas de libertad por años sin una resolución definitiva. ¿Hasta cuándo seguirá esta larga espera para las víctimas y sus familias?