¿Alguna vez imaginaste que un centro universitario con más de 50 años de historia pudiera estar al borde del colapso? La realidad en Tlalnepantla está mucho más allá de una crisis académica: un conflicto familiar pone en jaque al Centro Universitario Doctor Emilio Cárdenas (CUDEC), poniendo en riesgo el legado que dejó su fundador, el ingeniero Alfonso Malpica Cárdenas.
Desde hace meses, la tensión entre Angélica Olvera, rectora del CUDEC, y Alfonso Malpica Olvera, vicerrector e hijo del fundador, ha escalado más allá de los administrativos. La disputa ha generado un clima de incertidumbre y miedo, especialmente entre estudiantes y padres, quienes denuncian la presencia de grupos de choque y un ambiente hostil y de hostigamiento en las instalaciones.
El pasado 30 de diciembre, los conflictos llegaron a un punto crítico. Testigos y videos compartidos en redes sociales muestran que al menos ocho personas entraron a la universidad por una casa vecina, propiedad de la rectora, con la intención de agredir al vicerrector. Aunque no lograron su objetivo, estas personas golpearon a personal administrativo, docentes, padres de familia y elementos de seguridad privada, evidenciando la gravedad del enfrentamiento.
Este acto de violencia tuvo otra consecuencia grave: el bloqueo de la avenida Mario Colín, una de las principales vialidades de Tlalnepantla. Con un flujo diario que supera los 60 mil vehículos, el cierre causó caos, afectando a miles de automovilistas y generando un impacto económico y social considerable en la zona.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) ya inició una investigación formal. Entre las líneas de investigación, están los hechos de violencia y el robo ocurrido el pasado 24 de octubre, cuando sujetos sustrajeron equipos de cómputo del área administrativa, incluyendo bases de datos de alumnos y docentes, presumiblemente para desestabilizar aún más a la institución.
En medio de esta crisis, padres y estudiantes exigen una solución inmediata. La rectora Angélica Olvera ha sido señalada por no resolver la situación, y actualmente, títulos profesionales, certificados y otros documentos oficiales permanecen retenidos. La Secretaría de Educación Pública (SEP) señala que la emisión de estos documentos no debería tardar más de seis meses tras la conclusión de los estudios; sin embargo, en el CUDEC ya se ha superado ampliamente ese plazo.
Este problema refleja una problemática mucho más grande en el Estado de México, donde más de 500 mil jóvenes estudian en nivel superior, según datos de la ANUIES. La veracidad, la seguridad jurídica y el acceso a la educación superior están en juego, ya que la falta de títulos impide a los egresados integrarse al mercado laboral o continuar con sus estudios en posgrados.
En las voces que aún recuerdan los valores fundacionales del CUDEC, como el respeto por el ser humano y la importancia de la familia como motor social, se percibe una profunda tristeza. Mientras las autoridades aún no garantizan la seguridad ni logran entregar los documentos, el centro universitario enfrenta una de las crisis más dolorosas y complejas de su historia reciente, dejando en evidencia la fragilidad de sus valores y su estabilidad institucional.