Detectan polilla del álamo en el Alto Valle de Río Negro y alertan por posibles riesgos en la producción frutícola

20/02/2026 11:01 | 2 min de lectura

Detectan polilla del álamo en el Alto Valle de Río Negro y alertan por posibles riesgos en la producción frutícola

La detección de la polilla del álamo (Leucoptera sinuella) en cercanías de Campo Grande, en el Alto Valle de Río Negro, ha generado preocupación en la región, especialmente en el contexto del inicio de la cosecha, una etapa crucial para la agricultura local. Aunque esta plaga se asocia principalmente con plantaciones forestales, su presencia en las cortinas de álamos, habituales en la zona, podría representar un riesgo para cultivos frutícolas en caso de no controlarla a tiempo.

La polilla del álamo es un insecto minador de hojas cuyas larvas se desarrollan dentro del tejido vegetal, afectando principalmente el follaje. En las últimas generaciones del ciclo reproductivo, este insecto puede avanzar hacia frutales cercanos a las especies forestales, generando riesgos indirectos para los productores.

Desde el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en la región, especialistas como Silvina Garrido subrayan la importancia de la identificación temprana y el monitoreo constante para aplicar estrategias de manejo efectivas. La recomendación principal es actuar con rapidez ante cualquier sospecha o detección, comunicándolo a los responsables técnicos o a las agencias de extensión del INTA.

El control inmediato mediante la eliminación de los brotes afectados es la medida más efectiva para destruir larvas y pupas y detener el ciclo de reproducción del insecto. En casos donde la plaga se encuentra en zonas de difícil acceso, el uso de insecticidas autorizados puede considerarse, siempre siguiendo las especificaciones y actualizaciones normativas.

Además, se recomienda extremar las precauciones en zonas de almacenamiento de fruta cercanas a las cortinas de álamos, reforzar los controles en los accesos a los centros de empaquetado y aumentar la vigilancia en áreas donde la plaga muestre dispersión.

Los técnicos continúan recorriendo las áreas afectadas y difundiendo información para facilitar el reconocimiento temprano de la polilla, que es de color blanco brillante, mide entre 3 y 4 milímetros, y presenta alas con franjas anaranjadas y una mancha negra. Las larvas, de tono blanco amarillento y hasta 7 milímetros de longitud, desarrollan dentro de las hojas, mientras que las pupas se encuentran en grietas del tronco o en otros refugios.

La presencia silenciosa y la persistencia de esta polilla obligan a los productores a mantener una vigilancia constante en las cortinas forestales, especialmente en momentos en que la región está en plena actividad productiva y de cosecha, para evitar que una plaga menor deriven en un problema mayor.

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