Un joven paraguayo, identificado como M. R. M., detenido desde el 16 de enero por su presunta participación en el asesinato y desmembramiento de Camila Merlo en Córdoba, negó su implicación directa en el crimen y afirmó ser ‘un perejil’, asegurando que está siendo incriminado. La declaración fue realizada durante una declaración indagatoria este jueves, en la que la defensa también señaló que su cliente está siendo falsamente acusado.
Tras aceptar participar en pericias psicológicas para esclarecer su situación, M. R. M. detalló que mantenía una relación amistad con la víctima, a quien conoció meses atrás cuando era conductor de una aplicación de viajes. Sin embargo, negó haber sido cliente de ella y aseguró que la última vez que la vio fue en su casa, en una reunión entre amigos, y que ella se marchó en un auto gris con un cliente. La defensa destacó que el joven, de 26 años, se encontraba en una situación de vulnerabilidad, ya que su familia no vive en Argentina y él se enteró del crimen por redes sociales, específicamente por un TikTok, un mes después de los hechos.
Asimismo, M. R. M. proporcionó detalles sobre una supuesta relación violenta que Camila Merlo habría tenido con un hombre mayor en barrio Maldonado, al sudeste de Córdoba. Según relató, ella habría sido víctima de violencia, acoso y actividades delictivas, incluyendo la venta de drogas y estafas telefónicas. La defensa también mencionó que la víctima habría tenido conflictos con su hermana, quien supuestamente la apuñaló en una pierna en una ocasión.
El joven afirmó que la posible motivación del crimen podría estar relacionada con el narcotráfico, aunque no hay información oficial que respalde esta hipótesis. El Ministerio de Seguridad de Córdoba informó que no existen cambios en su situación procesal, manteniendo su acusación por homicidio agravado.
La detención se concretó tras una operación coordinada entre la Dirección General de Investigaciones Criminales, la Dirección de Investigación Operativa (DIO) y el apoyo del ministro de Seguridad, Juan Pablo Quinteros, con base en evidencias recolectadas mediante peritajes forenses, análisis de comunicaciones y revisión de cámaras, que ayudaron a seguir la pista del sospechoso.
El hallazgo de los restos de Camila Merlo ocurrió el 16 de noviembre en un descampado de Córdoba, cuando policías encontraron un muslo humano con un tatuaje, lo que desencadenó una serie de rastrillajes en la zona. En las semanas siguientes, se recuperaron otras partes del cuerpo dentro de bolsas negras. La identificación de la víctima fue posible mediante huellas digitales, aunque se enfrentaron dificultades por la falta de denuncias de desaparición en el área y la ausencia de familiares reclamando el cuerpo, según informó el Departamento de Homicidios.