Elegir un cable HDMI puede parecer sencillo, pero existe un aspecto esencial que la mayoría pasa por alto: la versión del cable, ya sea HDMI 2.1 o 2.0, impacta significativamente en la calidad de imagen, sonido y compatibilidad. La principal diferencia radica en el ancho de banda que soportan. HDMI 2.1 duplica la capacidad de transferencia de datos respecto a HDMI 2.0, permitiendo transmitir resoluciones de hasta 8K a 60 Hz o 4K a 120 Hz, ideal para gamers con consolas como PlayStation 5 o Xbox Series X, así como para contenidos de alta fidelidad audiovisual. Además, el estándar HDMI 2.1 incorpora tecnologías avanzadas como HDR dinámico, VRR (Variable Refresh Rate), compatible con NVIDIA G-Sync y AMD FreeSync, y ALLM (Auto Low Latency Mode), que activa automáticamente el modo de juego en los televisores, reduciendo la latencia. También es relevante el soporte eARC, que facilita la transmisión de audio sin compresión hacia sistemas de sonido de alta gama. Sin embargo, para aprovechar estas ventajas, tanto los dispositivos (televisores, monitores, consolas o PCs) como los cables deben ser compatibles con HDMI 2.1; de lo contrario, no se podrán disfrutar sus beneficios. Por su parte, HDMI 2.0, aunque con menor ancho de banda, sigue siendo suficiente para la mayoría de los usuarios, permitiendo reproducir contenido en 4K a 60 Hz y soportando HDR. Este estándar es adecuado para consolas de generaciones anteriores como PlayStation 4 y Nintendo Switch, además de dispositivos de streaming y TV Box. La ventaja principal del HDMI 2.0 es su precio más accesible, lo que permite adquirir cables de buena calidad sin una inversión elevada, aunque puede quedar obsoleto ante futuras tecnologías que aprovechen HDMI 2.1. Antes de decidir, evalúa el uso real que darás al cable y los dispositivos con los que cuentas, ya que la elección no se basa solo en el costo o el aspecto externo, sino en la compatibilidad y necesidades específicas de tu equipo.