El Arco de los Enamorados, símbolo emblemático de Torre Sant’Andrea en la región de Apulia, Italia, colapsó completamente durante la noche del 14 de febrero, coincidiendo con el Día de San Valentín. La estructura natural, formada por décadas de erosión de roca caliza debido a las fuerzas del viento y el mar, fue destruida tras intensas tormentas, marejadas ciclónicas y lluvias torrenciales que azotaron la zona en los días previos, según informaron las autoridades locales y medios internacionales como The Guardian y EFE.
Proveniente frente a la playa principal de Torre Sant’Andrea en Melendugno, esta formación natural, que durante años fue escenario de propuestas de matrimonio, sesiones de fotos y campañas publicitarias, era uno de los puntos turísticos más visitados y un mito romántico en la región. Testigos matutinos reportaron su desaparición total en domingo, después de días de condiciones meteorológicas extremas, sin reportar víctimas.
El alcalde de Melendugno, Maurizio Cisternino, lamentó la pérdida señalando que "ha desaparecido uno de los principales atractivos turísticos del litoral y de toda Italia". El concejal de Turismo, Francesco Stella, calificó el suceso como "un funeral" para un símbolo cultural y turístico de gran impacto.
Especialistas explican que la erosión costera prolongada, agravada por fenómenos meteorológicos extremos, ha sido la causa principal del colapso. Christian Mulder, ecólogo y experto en emergencia climática, indicó que "el aumento de la temperatura en los mares sobrecarga la atmósfera, alimentando fenómenos meteorológicos intensos". Las recientes ciclones mediterráneos, conocidos como medicanes, como el ciclón Harry en enero pasado, aceleraron la destrucción en las costas del sur de Italia.
Las autoridades locales expresaron la necesidad urgente de recursos para implementar medidas efectivas que protejan el litoral, pero el plan de defensa existente nunca recibió financiamiento debido a la falta de fondos. Tras el incidente, se ha reforzado la demanda por apoyo estatal y fondos europeos para evitar que se repitan desastres similares y para preservar los recursos naturales.
El arco era considerado un símbolo de amor eterno, vinculado a la leyenda de que las parejas que se besan allí adquieren un amor duradero. Este mito atrajo durante décadas a miles de enamorados, consolidando su papel como un icono del turismo romántico.
El colapso del Arco de los Enamorados refleja claramente el impacto de la crisis climática en Italia, donde fenómenos meteorológicos extremos, como el ciclón Harry que generó olas de hasta nueve metros y vientos de 119 km/h en enero, han provocado inundaciones y evacuaciones en Sicilia, Calabria y Cerdeña. La región de Apulia, además, seguía bajo alerta meteorológica durante el fin de semana, con múltiples intervenciones de emergencia por desbordamientos y lluvias persistentes.
Expertos alertan que el aumento de la temperatura del mar intensifica estos eventos, dejando huellas profundas en el litoral italiano y desmontando uno de los símbolos más queridos de la costa adriática.