El mercado de comercio electrónico en América Latina proyecta superar los USD 215 mil millones para 2026, consolidándose como uno de los ámbitos de mayor crecimiento a nivel mundial, según un informe regional divulgado a fines de enero. La expansión será 1.5 veces superior al promedio global, impulsada por una mayor penetración del consumo digital y cambios estructurales en logística, distribución y comercio internacional.
Brasil, México y Argentina representaron aproximadamente el 85% del volumen total de transacciones digitales en la región durante el último año, posicionándose como los principales centros de esta expansión digital. Además, la investigación indica que la tendencia de crecimiento será sostenida, motivada por la adopción masiva de dispositivos móviles y un modelo orientado al uso del smartphone, que concentra cerca del 84% de las compras online.
Este escenario requiere una transformación profunda de la cadena de suministro para gestionar tasas mayores de volumen y frecuencia de compra, además de cumplir con expectativas más exigentes en tiempos de entrega. Los consumidores latinoamericanos muestran poca lealtad a plataformas específicas y son altamente sensibles a la experiencia de compra, donde una mala entrega o devolución puede generar abandono inmediato.
La logística de última milla se vuelve un factor clave de competitividad, enfrentando mayor presión sobre sistemas de distribución urbana, centros de almacenamiento y gestión de inventarios ante el crecimiento en transacciones. La ampliación del comercio digital también promoverá operaciones transfronterizas, demandando procesos aduaneros más ágiles y sistemas de importación eficientes.
El informe subraya que el crecimiento del e-commerce no solo depende del aumento del consumo, sino también de la capacidad logística para sostener esta demanda. Entre los obstáculos que podrían frenar esta expansión se encuentran problemas en métodos de pago y dificultades en las entregas, evidenciando que el crecimiento implica desafíos operativos además comerciales.
Para mantener el ritmo proyectado hacia 2026, será necesario fortalecer la infraestructura logística regional, adoptando procesos más eficientes en comercio internacional y fortaleciendo la colaboración entre actores públicos y privados. La transformación digital sigue en marcha, pero la verdadera prueba será la capacidad de la logística regional para acompañar esta escalada, en un ecosistema digital de mayor volumen y complejidad.