En los últimos meses, jóvenes que participan en el movimiento therian han recibido mayor atención en países como Argentina, donde en parques y en plataformas como TikTok y YouTube muestran comportamientos e identidades vinculados a animales, reflejando una vivencia que trasciende la simple apariencia. Este fenómeno, aunque no es nuevo, ha visto un incremento en su visibilidad global gracias a la viralización de videos que explican sus experiencias y rutinas diarias.
El origen del movimiento therian se remonta a los foros digitales de los años noventa, donde personas con identificación interna con animales compartían vivencias y desarrollaron un lenguaje propio. Aunque mantiene vínculos con la cultura otherkin, el fenómeno ha migrado hacia plataformas masivas modernas, en donde jóvenes de diversos países expresan y justifican su vínculo con especies animales.
Según testimonios recogidos en el programa Infobae a la Tarde, los therians no solo adoptan conductas animales en público, sino que integran estas comportamientos en su vida cotidiana. Manu Jove explica que estas personas se autoperciben como diferentes tipos de mamíferos —como perros, gatos o zorros— y experimentan una vivencia profunda más allá del disfraz, viviendo y actuando en consecuencia.
Por su parte, Paula Guardia Bourdin diferencia el therianismo del fandom furry. Mientras estos últimos lo ven como una forma de cosplay o performance, los therians consideran que su identificación con animales es una experiencia personal e íntima, que guía sus acciones y manera de entenderse a sí mismos.
El término ‘therian’ proviene de ‘therianthropy’, una palabra inglesa que combina raíces griegas relacionadas con 'bestia' y 'ser humano'. La conceptualización moderna del fenómeno surge en la era digital, donde los individuos afirman sentir una conexión involuntaria y duradera con un animal específico —el ‘teriotipo’— que puede manifestarse en conductas, emociones y expresiones simbólicas, como el uso de collares, colas y máscaras.
Los animales más comunes en estas identificaciones son lobos, perros, zorros y felinos. A diferencia de quienes practican el cosplay o pertenecen al movimiento furry, los therians sostienen que su experiencia no es una actuación, sino una parte esencial de su identidad, que regula su comportamiento y relaciones con el mundo.
El crecimiento del fenómeno en redes sociales responde en parte a la viralización de videos en TikTok y YouTube, donde jóvenes muestran sus rutinas y explican el significado profundo de su vínculo con los animales. Estas expresiones, si bien minoritarias, generan debates sobre los límites de la autoidentificación y la construcción de comunidades digitales.
La creciente viralización ha impulsado actividades presenciales, como un encuentro en Montevideo convocado por TikTok en la Plaza Independencia, y ha desencadenado reacciones variadas en Argentina. Allí, la difusión de imágenes de adolescentes con máscaras de lobos y zorros provocó memes, debates y reacciones tanto de apoyo como de rechazo.
Mientras algunos defienden la subcultura y apoyan la libertad de búsqueda personal, otros cuestionan los límites de la aceptación, especialmente tras incidents como el de una menor mordida. La exposición mediática ha contribuido a una mayor visibilidad de los therians y también a la presencia de prejuicios, en un contexto cultural y tecnológico en constante cambio.