El Salvador prevé un período de temperaturas extremadamente altas durante la próxima temporada seca, como consecuencia de una serie inédita de frentes fríos, según informó Sandra Yanira Martínez, especialista en meteorología aeronáutica y marítima. La especialista destacó que, en enero y los primeros días de febrero de 2026, el país ha registrado hasta seis frentes fríos, una cifra que supera el promedio habitual de tres a cuatro eventos mensuales en la región centroamericana, y que iguala o incluso supera episodios históricos como los de 1988, 2010 y 1956, cuando se alcanzaron temperaturas de hasta -6 grados Celsius.
Este incremento en la actividad de frentes fríos ha generado diversos impactos, desde incendios forestales provocados por la sequedad hasta daños por caídas de árboles, fallas en infraestructura eléctrica y accidentes viales por la caída de vallas publicitarias. Por ello, las autoridades salvadoreñas han emitido una alerta amarilla y recomiendan limitar las actividades al aire libre, especialmente en zonas montañosas y áreas expuestas a ráfagas de viento de hasta 90 kilómetros por hora, conforme a los protocolos internacionales de seguridad. La meteoróloga advirtió que realizar actividades en exteriores durante condiciones extremas no es recomendable.
El fenómeno climático actual se explica en parte por la presencia del evento La Niña, que, aunque muestra signos de debilitamiento, aún influye en el patrón meteorológico regional. Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), los efectos de La Niña podrían extenderse hasta el 21 de marzo, coincidiendo con el fin del invierno astronómico y el inicio de la primavera en el hemisferio norte. Martínez señaló que, durante este período, El Salvador continúa en riesgo de enfrentar nuevos frentes fríos, derivados de tormentas invernales en Canadá y Estados Unidos, cuyos efectos alcanzan Centroamérica.
En cuanto a las proyecciones estacionales, la especialista anticipa que, de febrero a abril, el país experimentará un aumento progresivo de las temperaturas, marcando el inicio de la segunda fase de la época seca. La experta destacó que los meses de marzo, abril y mayo son históricamente los más calurosos del año para la región, y advirtió sobre la posible ocurrencia de olas de calor, temperaturas extremas y una acumulación casi nula de lluvias y humedad.
Martínez explicó que, en este contexto, se esperan temperaturas máximas elevadas y condiciones de calor extremo, condiciones típicas del período seco en El Salvador y Centroamérica. La transición hacia la temporada lluviosa, que comienza en mayo, puede traer consigo desafíos adicionales en la gestión de riesgos ambientales y salud pública, dado el aumento en los incendios forestales y agrícolas, así como los riesgos para personas vulnerables por la exposición solar y la deshidratación.
Las autoridades de Protección Civil y organismos meteorológicos mantienen alerta y refuerzan las recomendaciones oficiales, que incluyen evitar quemas agrícolas, no arrojar basura en áreas verdes y reducir la exposición al sol en las horas pico. La vigilancia continua mediante sistemas de alerta temprana busca mitigar los efectos de este pronunciado evento climático.
Sandra Yanira Martínez concluyó que esta variabilidad climática responde en parte a la influencia del cambio climático, que incrementa la frecuencia y severidad de fenómenos extremos y refleja los cambios en el comportamiento del planeta en la actualidad, haciendo imperativo fortalecer las acciones de adaptación y mitigación en la región.