¿Sabías que en los municipios de Coacalco y Ecatepec, en el Estado de México, se descubrieron irregularidades financieras por casi 96 mil millones de pesos? Este hallazgo lo realizó el Órgano Superior de Fiscalización del Estado de México (OSFEM) en los ejercicios fiscales 2023 y 2024. Pero, ¿qué está pasando realmente con estos recursos públicos?
Todo apunta a que existen prácticas que ponen en entredicho la transparencia y correcta gestión del dinero público en estas alcaldías. Desde la ausencia de contratos y comprobantes de gasto, hasta pagos duplicados y adquisición de bienes sin respaldo. ¿Qué significa esto? Que el dinero de todos podría estar siendo mal utilizado.
En Coacalco, el alcalde David Sánchez Isidoro, quien ha gobernado en cuatro periodos distintos (2006–2009, 2013–2015, 2022–2024 y 2025–2027), enfrenta 46 observaciones por parte del órgano fiscalizador. Entre ellas, obras públicas que nunca se realizaron, materiales no acreditados y adjetivos que roban la atención: adjudicaciones directas sin transparencia y transferencias de fondos sin ningún sustento legal.
Las anomalías incluyen proyectos de alumbrado público, rehabilitación de vialidades y mantenimiento de inmuebles que aparentemente nunca se llevaron a cabo, pese a que se usaron recursos del ejercicio fiscal 2023 para pagar obras pendientes del año anterior. ¿Cuántas más prácticas ilegales podrían esconderse?
Pasando a Ecatepec, bajo la administración del diputado federal Fernando Vilchis Contreras, la auditoría efectuó revisiones por más de mil 516 millones de pesos, de los cuales 69 observaciones apuntan a posibles actos de corrupción. Una de las más alarmantes: la compra de materiales y luminarias solares sin evidencia alguna de su utilización o documentación que valide las adquisiciones. Además, detectaron anomalías en servicios de renta, mantenimiento de edificios y rehabilitación de espacios públicos.
También se encontraron compras de artículos de oficina, productos de limpieza, insumos alimenticios, material médico y combustible, sin contratos ni pruebas de entrega. Ni qué decir de pagos por servicios de lavandería, limpieza y organización de eventos sin documentos que respalden su ejecución. ¡Todo un rompecabezas de irregularidades!\
¿El resultado final? La gestión del municipio operó con un balance negativo, acumulando más deuda pública, y poniendo en duda el destino de cada peso de los contribuyentes. ¿Qué acciones tomarán las autoridades ante estas graves denuncias? La respuesta podría definir el rumbo de la transparencia en estos municipios.
Lo que está claro es que estos hallazgos representan una profunda alerta sobre la gestión de los recursos públicos en Coacalco y Ecatepec. La pregunta que todos nos hacemos: ¿Hasta cuándo? La lucha por la rendición de cuentas y la honestidad en el uso del dinero público apenas comienza.